sábado, 12 de julio de 2014

Comando G La Bruja Avería 2013.





Mi agradecimiento a los responsables de Comando G por su desinteresada colaboración con este espacio de cultura vitivinícola, contribución esta que me enorgullece especialmente por lo que ello supone para mi, habida cuenta de mi admiración por las garnachas de Gredos.
Cuando uno se pone a catar un monovarietal de garnacha, elaborado con frutos procedentes de una selección de viejas viñas asentadas sobre suelos de granito, y localizadas a una altitud de ochocientos cincuenta metros, sabe que no se sienta delante de cualquier vino. No pretendo decir que lo juzgaré con puntos positivos previos, pero sí que sus condiciones a priori, son, digamoslo; peculiares. Ello puede ser incluso contraproducente si el vino termina decepcionándote.
Esta añada 2013 de La Bruja Avería mantiene los cauces propios de finura, suavidad y cierta clave exótica de la referencia, si bien, a mi juicio; los mejora sustancialmente. La complejidad más limpia, con la madera más integrada que en alguna añada anterior que pude catar, uno de esos vinos, que se lo dije a un amigo ayer mismo; no deja indiferente. Menos aún a los que catamos garnachas con el corazón y la cabeza, como es mi caso.
Comienza un tanto tímido, con los cinco meses de maduración en barricas de madera de roble francés de quinientos litros, bien encajados en el conjunto, la fruta sabrosa, refulgente, con un punto sabroso de confitura, goloso y evidenciando recuerdos de mora parlanchina, frutos negros; golmajería y un fondo que matiza fragancias silvestres, tonos de hierbas aromáticas, balsámicos y flores, definiendo ya al final un punto suave de mineralidad.
La boca es sutil, intensa cuando te acercas al vino sabiendo que es una garnacha de Gredos, con la acidez y la punta de dulzor frutal equilibradas, evocando en el despliegue una juvenil sensación silvestre y mineral que retoza junto al paladar, y que siempre describe a la fruta madre.
Taninos golosos, pulidos; con una persistencia de seña media alta.
Retronasal que cubre los descriptores aromáticos de moras, arándanos, grosellas, punto de mermelada y golosina, algunos recuerdos de hierbas aromáticas, flores y especiados finos, desarrollando en el final señas de sapidez y piedra húmeda.
Un vino dotado de viveza, que gestiona su peculiar personalidad durante toda la cata, y que sin decir que resulte difícil, precisa un acercamiento a él, desde la seguridad íntima de saber apreciar las maravillosas garnachas de Gredos. Les aseguro que no les decepcionará. Lo digo por propia experiencia. Cuando el paladar se abre a las ansias de conocer y aprender, nuestros sentidos siempre salen gananado.
Califico esta añada 2013 de La Bruja Avería como muy recomendable.

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