viernes, 6 de junio de 2014

Vino y Gastronomía : Pastes Artesanes de Ceps Postres de Músic y Celler Piñol Josefina Piñol Vi Dolç 2011.






http://www.LaBotigaDelPallars.com/salats/pastes-de-ceps.html?___store=lbdp_es_es

Agradezco a labotigadelpallars.com, establecimiento de venta de productos artesanos localizado en La Pobla de Segur, comarca de Pallars Jussá; municipio bañado por el río Flamisell, su desinteresada colaboración con este espacio divulgador de la cultura gastronómica, mediante el envío de estas pastes artesanes de ceps, elaboradas por Postres de Músic, usando métodos naturales, con setas recolectadas y secadas con criterios artesanales. El nombre de este elaborador hace referencia a una tradición popular catalana, que probablemente menciona la costumbre de artistas varios y funambulistas de alimentarse antes de salir a escena con pastas elaboradas con frutos secos y mojadas con buen vino de uva moscatel, para cobrar fuerzas en el escenario. De ahí que el símbolo de esa conjunción alimentaria se oficializará con el apelativo postres de músic, edificando el costumbrismo gastronómico que ahora este elaborador alimentario amplia a la utilización de otro producto de indudable tradición catalana, los ceps.
Manteca, harina, sal, azúcar y agua completan esta elaboración, que hace de lo salado un dichoso punto de referencia culinaria.
La frugalidad de las pastas artesanas y el calor del moscatel, muchas veces bebido en porrón, concedían a los músicos la energía requerida para afrontar la escena sin altibajos, bien fuera interpretando piezas musicales ó representando obras teatrales.
Y ahora, en pleno 2014, ha llegado hasta mi, no sólo esta caja de sabrosas pastas saladas artesanas, sino el legado de una costumbre culinaria catalana inmemorial, y muy ligada al mundo del espectáculo.
Para darle brillo y respetar la costumbre, he armonizado estas pastas artesanas con un vi de licor, base varietal de la uva garnacha con leve aporte de syrah, con vendimía tardía y sobre maduración del fruto, vendimia en cepas centenarias, propiedad de la bodega catalana Celler Piñol.
Los vinos tintos dulces, cada vez más celebrables en España, con muy buenos ejemplos en la vitivinicultura catalana.
Acredita una maduración de doce meses en botas de roble francés, y exhibe en copa parada un bonito color picota agranatado con algunos reflejos purpúreos. La nariz esgrime sensaciones de agradable complejidad, comenzando con evocaciones plenas de mermelada de arándanos, cerezas y frambuesas, puntos balsámicos y especiados muy suaves, con un fondo que ofrece notas cafeteras y de cacao.
Equilibrio en la fragancia, contrastando de antemano que el dulzor del vino es equilibrado.
La boca es untuosa, sin estridencias en el paso, con una buena balanza de acidez y golosidad, viveza; sugiriendo un guiño de amargor que concede al vino un sabroso y equilibrado perfil. Vinosidad, una copa lleva a otra.
Franca y jugosa persistencia, con la retronasal que presenta credenciales de buena fruta, confitura y compota, vainilla y regaliz, chocolate cremoso y granos de café.
Es amplio en su capacidad de expresión, mantiene una hermosa personalidad, y una virtud que se traduce en un magnífico equilibrio.
Lo califico en esta añada 2011 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
La armonía de estas pastas artesanales y este vi dolç de Celler Piñol, es inmejorable.
Un postre de músic de los que no se olvidan.
De Baixant de la Font del Gat a El Rossinyol, cualquiera es buena para escuchar, mientras se saborea este conveniente matrimonio.


No hay comentarios:

Publicar un comentario