miércoles, 4 de junio de 2014

Viñedos del Contino Gran Reserva 2007.




Muestra facilitada por el enólogo Jesús Madrazo, hecho que aprovecho para agradecer, antes de comenzar a desarrollar esta entrada del blog. El Gran Reserva de Viñedos del Contino no es un desconocido para quien dirige el presente espacio de cultura vitivinícola, ya que he escrito con anterioridad sobre otras añadas de esta misma etiqueta.
En esta oportunidad y fechas antes de su salida al mercado, he podido desnudar a través de mi paladar un vino tinto que aunque obviamente, y al tratarse de un gran reserva de Rioja; admite mayor tiempo de afinado y guarda en botella, considero que ya es más que apto para el consumo, con la base mayoritaria de tempranillo, cerca del setenta por ciento, y aportes menores paritarios de garnacha y graciano, y un leve susurro de viura, que el propio Madrazo me ha comentado, apelando por la legendaria inclusión riojana de esta varietal en los tintos.
Acredita maduración en barricas usadas de madera de roble francés y americano, previa maloláctica en madera nueva; y un periodo de tiempo aproximado a tres años, con un afinado en botella adicional de tres años más.
Copa parada exhibe un color apicotado intenso con reflejos purpúreos e insinuaciones grana, dejando la nariz recuerdos plenos de fruta roja madura y sazonada licorosa, más especiados y algunos suaves tostados que aparecen en segunda instancia. Se le nota lozana complejidad de fragancia, tiene mucho camino que recorrer para alcanzar aún su máxima expresividad de perfume.
Boca golosa, intensa, con buena nota de extracción, la fruta predomina sobre la madera, que aunque presente aún se delata tímida, no muy intensa; taninos marcados y golosos, en buen avance de finura, buena seña de persistencia, acople varietal.
La retronasal habla de cerezas y ciruelas rojas, algunos puntos de sazonado, pimienta, vainilla y guiño de clavo, tostados muy ligeros, con un epílogo en donde domina una sensación sugestiva de sapidez.
Pleno, aún joven, pero en espléndida añada, que a buen seguro acreditara las señas de identidad de un magnífico Gran Reserva de la legendaria y muy vinosa Rioja.
En avance lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable, aunque volveré a catarlo en un futuro, y me da en la nariz que podrá subir peldaños en el escalafón hacia su gloria particular, esa que los grandes vinos terminan compartiendo con nuestras papilas, a mayor gloria de Dios y San Gregorio.

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