lunes, 2 de junio de 2014

Viñas Leizaola El Sacramento Añadas 2011 y 2012.






A través de un buen amigo me han llegado estas dos muestras de un vino elaborado en un novedoso dominio vitivinícola de Laguardia, patroneado por Etienne Cordonnier, hombre de vino con raíces guipuzcoanas y belgas, que perteneciente a una familia vinculada con dos bodegas bordelesas, ha decidido dedicar sus conocimientos a una parcela, bautizada como El Sacramento, con una altitud aproximada de quinientos treinta metros, con suelo de composición limosa arcillosa y arenosa en superficie, y arenosa limosa y arcillosa en profundidad. Abunda en él la materia orgánica y calcárea.
Con Jesús Velilla al frente de las tareas de campo, se utiliza barricas de madera de roble francés para acometer la maloláctica, así como para dar tiempo de maduración al vino, que acredita una media de quince meses.
Base mayoritaria de tempranillo, con un aporte menor de graciano que alcanza una proporción del tres por ciento.
Habiendo catado las añadas 2011 y 2012, esta última recientemente embotellada; mis impresiones al respecto son las que siguen a continuación.
El Sacramento 2011 refleja un color apicotado con reflejos violáceos, la nariz tiene recuerdos de fruta roja y negra maduras, con algunas sensaciones balsámicas y especiadas, estas finas y sutiles, imperando la condición frutal aromática. No demasiado intenso en la fragancia, comedido.
La boca supera a la nariz, con un buen arranque que exhibe concentración frutal y un punto goloso que hace salivar, tiene buena traza de acidez que en el recorrido envía magníficas puntas de frescura, con los taninos sabrosos, marcados y dulces, volumen y firme intuición de perfecta extracción.
Franca seña de persistencia, con la retronasal que nos habla de cerezas y frambuesas, un guiño de arándanos, vainilla y regaliz, huella de cremosidad suave, dejando ya en el final una muy sugestiva clave de mineralidad, expresión de esas que algunos denominan terroir.
Sensacional en su paso por boca.
Lo califico en esta añada 2011 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
El Sacramento 2012, de nuevo apicotado de buena intensidad, con los reflejos violáceos más cromáticos. La nariz se muestra más intensa que en la añada 2011, firme en cuanto a las sensaciones frutales que dominan con claridad por encima de especiados y algunos tonos florales, que en la añada precedente no encontré. De momento, menos carácter balsámico que aquel.
La boca es frutosa, tiene buen equilibrio, aunque evidencia su lozanía y reciente embotellado, con los taninos y la acidez más marcados y pronunciados.
De nuevo, hay volumen y persistencia, con la retronasal golosa en cuanto a un punto más de fruta roja que en la añada anterior, no detecto la seña de fruta negra que aparecía en el vino de la cosecha 2011.
Matices de flores rojas y violetas, y la fruta muy imperiosa, dejando un punto especiado muy ligero.
No aporta de momento, insisto que es un vino recién embotellado; evocaciones de la mineralidad que sí manifestaba su hermano mayor.
En avance, y en espera de catarlo dentro de unos meses más, lo califico entre recomendable y muy recomendable.
Misma etiqueta, dos añadas consecutivas y dos vinos que ofrecen un claro perfil frutal, sabrosos. Uno, el 2011, más mineral. Otro, el 2012, de momento con una personalidad que consolida la fruta madre como protagonista principal y que aporta intuiciones de un futuro de una menor complejidad, aunque con mucha y sabrosa sustancia.
Para seguir de cerca...

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