martes, 10 de junio de 2014

Philippe Gimel Saint Jean du Barroux L´Argile 2010.



Mi agradecimiento a Philippe Gimel por su desinteresado envío de muestras, siendo este L´Argile en edición de añada 2010, el primero de sus vinos que he catado y que ahora me dispongo a comentar e esta entrada del blog.
Primero, estamos delante de una conjunción varietal de garnacha, syrah, carignan y cinsault, con un nexo primario en común, que da personalidad al vino, son frutos vendimiados en cepas asentadas sobre suelos de composición arcillosa.
Segundo, nos encontramos delante de un elaborador que busca lanzar al mercado vinos con notable personalidad, con un dominio localizado en la zona norte de Vaucluse y con el perfil meritorio de un farmaceútico reconvertido en vitivinicultor, que decidió aprender, trabajando en destacadas bodegas de Francia, antes de enarbolar la bandera de su propia maison.
Tercero, es un vino, este LÁrgile; que acredita una maduración en tanques de cemento por un periodo de treinta meses, en el que la fruta preside la historia de cata de cabo a rabo, manteniendo una frescura digna de aplauso y una más que destacada integración del grado alcohólico en el conjunto.
En copa parada exhibe un color apicotado intenso y oscuro, con reflejos violáceos. La nariz envía recuerdos plenos de fruta negra y roja maduras, con algunos tonos florales intensos en segunda instancia, dejando escapar en el final de la fragancia una clara personalidad silvestre, con tonos de matorral. Tiene un cliché de perfume aromático que recrea naturaleza, herbolario.
La boca es jugosa y plena desde el arranque, con una sugerente sapidez que llena la boca, avance de frescura gracias a una uniforme traza de acidez, hay equilibrio, con la fruta siempre dominante.
Buena seña de persistencia, con la retronasal hablando un idioma frutoso, amplitud dimensional en la que abundan los arándanos, las grosellas y las moras, flores oscuras y lavanda, con una seña sabrosa de lentiscos y coscojas, algunos tímidos balsámicos, y un final que vuelve a recrear esas sensaciones de un paseo por el monte, sugestivo tono de leve amargor y rica sapidez.
Un gran vino, que llena la boca y mece el paladar.
Lo califico en esta añada 2010 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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