sábado, 28 de junio de 2014

Gastronomía : Cereza del Jerte DO.






Mi cordial agradecimiento a los responsables del Consejo Regulador Denominación de Origen Cereza del Jerte, por su desinteresado envío de una buena colección de sus célebres picotas, uno de esos grandes manjares de la gastronomía española, que es bueno difundir, proteger y apoyar, no sólo por sus magníficas condiciones naturales de textura y dulzor, sino por estar sujetas a una cuádruple variedad que incluye dentro de la misma denominación a la ambrunés, la pico limón negro, la pico negro y la pico colorado, lo cuál hace de ellas un tesoro culinario más que digno de mención y aplauso popular.
Las cerezas del Jerte extremeño son una valiosa fuente de vitaminas, ocho en total; además de aportar a nuestro organismo buenas dosis de calcio, sodio, potasio y magnesio, oligoelementos y de ejercer como un firme antioxidante. Depurativas, diuréticas y favorecedoras de la circulación sanguínea, al tiempo que poseedoras de polifenoles, lo cuál sirve para combatir el dolor y rebajar las inflamaciones. Al igual que nuestra muy buena amiga, la uva, además; sirve al propósito terapeútico, mostrando efectos relajantes para la musculatura, limpiando los poros cutáneos y eliminando células muertas.
Criada en zonas de montaña, del árbol a la mesa, pasan por un cuidado capítulo recolector que incluye su estancia, recién recogidas de modo manual; su depósito en cestas de castaño que sirven de continente de transporte.
Además, habida cuenta de su reconocido valor gastronómico; se utilizan de mil y una maneras para realizar impresionantes postres, acompañando chocolates, cremas y hojaldres, e incluso para la elaboración de sabrosas mermeladas y siropes.
Su distintivo respecto a otras cerezas depende de la ausencia del rabo tradicional, que durante su recolección queda prendido del árbol, y de la etiqueta de color azul que marca su origen.
Y además doy fe de que su sabroso dulzor, su firme textura y un punto de acidez que redondea su personalidad, también sirven a la causa.
Para un catador de vinos como quien redacta la presente, el sabor y la capacidad expresiva de una cereza del Jerte, evocan vinos tintos jovenes, maceraciones carbónicas e incluso algún que otro crianza. No cabe duda de que su presencia gastronómica en este blog tiene esa doble vertiente.
A fin de cuentas y en base a su análisis organoléptico, pudiera ser tratada como una prima lejana de los vinos tintos.
Con franqueza, consuman picotas del Jerte, su peculiaridad las hace muy grandes.

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