domingo, 8 de junio de 2014

Enológica Wamba Lyna Rosado 2012.




Tercera de las muestras enviadas de modo desinteresado por la bodega burgalesa Enológica Wamba, al objeto de mi cata y análisis personal, hecho que aprovecho para agradecer.
Quién escribe a diario en este espacio de divulgación de la cultura vitivinícola empieza a tener, tras muchas horas delante de botellas y copas, una serie de bodegas predilectas. Este favoritismo se ciñe a la comprobación particular y a veces hasta ampliada por criterios de personas que me rodean, de la existencia de dominios vitivinícolas que presentan, producto a producto, una indudable calidad, un sello que las distingue del resto, siempre con el respeto que me merecen todas las bodegas. Enológica Wamba representa un ejemplo de ello.
A día de hoy llevo catados tres vinos de su colección, aparte de los que he podido degustar con anterioridad de añadas pasadas; y siempre mantienen una franqueza y potencia varietal y frutal, digna de aplauso. Son sus vinos la cerilla de Virginia Woolf,  cuando la escritora londinense hablaba de vivir la vida intentando capturar pequeñas iluminaciones en la oscuridad, como el encendido de un fósforo, y no buscar siempre aquello de la Gran Epifanía. Pues bien, es cierto, que para un catador vivir la existencia de sus ojos, nariz y paladar reúne similares criterios. No es que los vinos de Enológica Wamba tengan inmensas complejidades, que intenten competir con ilustres etiquetas de las muchas que pululan por el mercado, y sin embargo acreditan esa personalidad, que conlleva una presencia de fruta con calidad, un indisimulado mimo enológico y mucha vinosidad.
Este Lyna Rosado en edición de añada 2012 está elaborado con una conjunción varietal de tempranillo, syrah y merlot, exhibiendo en copa parada un color rosa frambuesa con reflejos violáceos finos. La nariz expresa condición frutal por los cuatro costados, con alguna huella floral en segunda instancia, dejando para la parte final una expresión de fragancia que motiva un punto silvestre no demasiado intenso.
La boca es robusta, densa, con un avance untuoso, media alta línea de acidez, buen aporte de frescura, largo y longitudinal, manifestando en la retronasal una bonita galeria de frutos rojos y melocotón de viña, apunto cerezas y fresas; matiz cítrico y de fruta de hueso, con aires estivales tempranos, lozanía floral, y un punto final en donde he tenido una evocación de chocolate relleno de fruta, de esos que comía uno de cuando en cuando, allá por su juventud.
Es un rosado pleno, vigoroso y equilibrado. Llega a buen puerto.
Lo califico en esta añada 2012 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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