domingo, 22 de junio de 2014

Dehesa de los Llanos Mazacruz Blanco Cima 2011.




Mi agradecimiento a los responsables de este dominio albaceteño, que además de vino, elabora buenos quesos, de los que hablaré en posteriores entradas del blog, y un magnífico aceite de oliva virgen extra; por su desinteresado envío de referencias, al objeto de mi cata y análisis personal.
Comenzando por los vinos, hace un tiempo ya publiqué una entrada correspondiente al Mazacruz Tinto en edición de añada 2010 con cuatro meses de barrica, que me resultó muy recomendable. Se puede encontrar en el tres de Abril de 2014.
El vino de hoy es un blanco , monovarietal de verdejo, que la enóloga responsable de esta bodega, Laura Martínez; nos presenta con el sello de los frutos vendimiados en las cincuenta hectáreas con las que cuenta para hacer sus vinos.
En su elaboración hay espacio para una proporción del cincuenta por ciento fermentado y criado a posterioridad en barricas nuevas de roble francés, durante un periodo de tres meses.
Para su llegada a buen término, la bodega cuenta con la asesoría externa del enólogo Ignacio De Miguel.
Estamos delante de un vino amplio, bien pincelado en cuanto a cromática y aromática, muy equilibrado, que dibuja en copa parada un color amarillo pálido, con reflejos verdosos, fase olfativa que arranca con señas de cítricos y melocotón de viña, escoltados por una segunda instancia que recrea recuerdos de flores amarillas, un guiño balsámico y un perímetro en donde se perciben sensaciones de buena madera, como si habláramos de cremas, punta láctica.
Boca gustosa, con la fruta siempre predominando, traza de acidez prolongada aportando buena dosis de frescura, es jovial y la influencia de la madera le aporta unas buenas credenciales de elegancia y finura. Eso sí, por momentos, desconcierta un poco en cuanto a la varietal que le da vida, ya que no me ha recordado a la mayoría de los vinos blancos de verdejo catados recientemente. Tiene un sello de distinción, con una finura que sobrepasa la virtud de la frescura.
Persistente en buena medida, con textura untuosa, y una retronasal que aporta evocaciones de crema de limón, ciruelas claudia, melocotón, pétalos de rosas blancas y jazmín, algunos anisados no tan marcados, finalizando con una ferviente y sabrosa sensación de cremosidad.
Un gran vino en una añada magnífica. Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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