jueves, 12 de junio de 2014

Caves Patriarche Père & Fils Chassagne-Montrachet Premier Cru-Les Morgeots 2011.







Mi agradecimiento a los responsables de este dominio vitivinícola de Beaune, por su desinteresado envío de esta muestra de su Chassagne-Montrachet Premier Cru Les Morgeots, en edición de añada 2011, un vino de esos que te alegran el día cuando los recibes, sobre todo por no ser habitual que lleguen muestras para catar desde Borgoña.
Un monovarietal de la uva chardonnay cuyos frutos proceden de esa zona sur de Côte de Beaune, nacidos y crecidos en viñedos asentados sobre suelos rojos y firmes, en la parte baja de las colinas.
Escenifica un color precioso y brillante, con matices amarillos dorados, peculiar intensidad tratándose de una añada 2011. La nariz exhibe un punto goloso y cítrico, hay cierto aroma de melosidad y pastel milhojas de hojaldre, hinojo y balsámicos en segunda instancia, apuntando tonos de flores blancas y amarillas, una anotación de gengibre y alguna cremosidad láctica, esta menos forzada.
Tiene una magnifica presencia frutal que describo como limón, manzana golden, ciruelas claudia, membrillo.
Es amplio y profundo durante su entrada en boca, y también a lo largo y ancho de la cata, bien en su balance de dulzor y acidez, despliega una buena traza de frescura, llenando el paladar, con volumen y untuosidad. Fino, galante y muy equilibrado.
Tiene llegada y persistencia.
La retronasal seduce por un punto de fruta cítrica, ciertas señas de almíbar y melosidad, balsámicos e hinojo, flores amarillas, gengibre y lácticos, con un final que apunta sapidez y que redondea la cesta de frutas, incidiendo en la manzana y bifurcándola en reineta y golden.
Tiene una nota que me ha recordado a las ciruelas claudias maduras, cogidas del árbol en pleno periodo estival. Tiene otra nota de pastel de limón. Y tiene, aunque menos incisivo, una evocación de membrillo.
El final es largo, prolongado.
Un gran vino, que aunque algunos puristas catalogarían como algo evolucionado en cuanto a cromática, tratándose de la añada 2011; yo considero precioso, preciso, equilibrado y con una longitud digna de elogio, que además recrea una palpitante nota de mineralidad, no apreciada en la fase aromática.
Un vino blanco con la chardonnay del Beaune enarbolando su bandera y cabalgando a lomos del corcel de la personalidad propia, la esencia de la fruta que le da vida y un balance lleno de buen equilibrio.
Magistral. Lo califico en esta añada 2011 entre muy recomendable y más que muy recomendable. El color, amigos; el color...

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