jueves, 12 de junio de 2014

Bodegas López de Heredia Viña Tondonia Cosecha de 1942.




Este Viña Tondonia de la cosecha de 1942, catado en compañía del enólogo Jesús Madrazo; me ha ofrecido un buen momento, con una señal de noble vejez, terciopelo, ligeros matices de reducción, ofreciendo una conjunción varietal de tempranillo, mayoritaria; y menores aportes de graciano, garnacha y mazuelo.
La maduración en barrica de roble está acreditada por un periodo de más de seis años.
Es uno de esos vinos placenteros, de chimenea y manta de Ezcaray, al que hay que darle paciencia y mimo, que conviene someter a una doble decantación, al objeto de que se exprese limpio, libre de sedimentos, volcando su complejidad aristocrática en nuestras vías olfativas, maravillando en copa parada con un color rubídeo con reflejos cobrizos y anaranjados, buen brillo y limpieza estética.
Aromas de guindas y ciruelas licorosas, anoto de inmediato notas de esa fragancia que se define como baúl y desván, algunos ahumados y tostados que asoman sus cabezas por simples deseos de acto presencial, sin recargar la distancia que separa el borde de la copa de nuestras fosas nasales. Muevo la copa y espero. Surgen ahora notas de esa misma fruta roja licorosa, con un guiño de melocotones al horno, peculiar testigo que apunté en mi agenda del iphone no compartido por mis compañeros de sesión; caja de puros muy suave, terciarios muy expresivos, granos de café y un punto de terrosidad que se abre ya en el final.
La boca es elegante desde el arranque, mostrando aún una sabrosa línea de acidez, vive luego existe; con esos guiños de licorosidad y terrosidad apuntando al paladar, muy buena seña de persistencia, con la retronasal que insiste en los apuntes perfilados durante la fase olfativa, aunque en este instante ese tono de melocotón al horno queda sustituído por una punta de manzana reineta también horneada. Afronta el epílogo con una sustanciosa nota de terrosidad, más intensa que en nariz.
A pesar de una no disimulada aunque honrosa reducción, su nobleza y bendita ancianidad le dan un sello especial, que no es otro que el de las viejas y grandes añadas de López de Heredia.
En cuanto a esta botella, mi calificación es entre muy recomendable y más que muy recomendable.

No hay comentarios:

Publicar un comentario