domingo, 1 de junio de 2014

Bares qué lugares...Vinos y Pinchos : Bar Donosti - Logroño.





El Bar Donosti de la calle Laurel en Logroño es uno de esos establecimientos que cuando no lo conoces puede pasar desapercibido, pero que sin embargo tras cruzar el umbral de la puerta, comienza a mostrar credenciales de simpatía por parte de su asistente principal de barra.
Sus tapas y cazuelitas tienen un sello genuino, sin que pasen de largo las pochas a la riojana, una generosa ración perfecta en emplatado y guisada sólo con verdura, acierto absoluto cuando de esta legumbre se trata, aparcando personalmente chorizo y demás sacramentos para caparrón ó alubia blanca, pero de mayor tamaño. La pocha liga de maravilla con todo tipo de verduras de acompañamiento, que logran darle un, si cabe; mayor tono de cremosidad y suavidad de la que atesora por sí misma.
Para escoltar este bendito manjar de la huerta de Rioja, y entre una buena oferta de vinos por copa, solicité de mi anfitriona que me dispensase una copa del Sierra Cantabria Cuvée, en edición de añada 2010, monovarietal de tempranillo elaborado con frutos procedentes de la parcela La Llana, localizada en Labastida, y con cepas que acreditan una antiguedad media de más de treinta años, asentadas sobre suelos de composición franco gravosa, con cantos rodados y algo de grava.
Maduración en barricas de madera de roble francés, al ochenta por ciento; y americano, en el veinte por ciento restante, por un periodo de doce meses.
En copa parada muestra un color apicotado de buena intensidad y brillo, con algunos reflejos purpúreos. La nariz embelesa con un primer recuerdo de fruta roja madura en clave de sazón, apuntando especiados dulces, algunos tostados más buen ligeros, con punto láctico que deja paso a una nota fina de ebanistería y cacao, este insinuándose.
Me gusta mucho más la boca, con un buen punto de concentración frutosa en el arranque, deslizando equilibrio pleno entre fruta y madera, volumen y buena seña de extracción. Taninos golosos y pulidos, con la persistencia en clave alta, envolvente.
La retronasal habla de ciruelas rojas y frambuesas, con algunos tonos de vainilla y regaliz, sazonado, con la madera bien presente, destacando cacaos y cremosidad, finalizando con una sabrosa sapidez que prolonga su paso y que le define como uno de esos vinos sugerentes y armados de buena capacidad de expresión.
Lo califico en esta añada 2010 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Laurel, las pochas del Donosti y la familia Eguren, tres iconos de Rioja, ¿se puede pedir más?. Creánme, será posible añadir, pero con esas tres patas la mesa se sostiene sola.

No hay comentarios:

Publicar un comentario