sábado, 10 de mayo de 2014

Vinos La Zorra La Vieja Zorra Selección Especial 20 Barricas 2010.





Mi cordial agradecimiento a Olga Martín y Agustín Maillo por su desinteresado envío de muestras, desde un proyecto tan particular y generoso con la naturaleza, como es el de Vinos La Zorra, localizados en un paraje espectacular, la Sierra de Francia, en pleno Parque Natural de Las Batuecas, considerado reserva de la Biosfera.
Con la precisa participación del enólogo Juan Ramón Hernández, y con una presentación plena en ilusión estética y dotada de unos grafismos bien delineados en el conjunto de las etiquetas, estos dos profesionales de la restauración salmantina, no en vano ocupan los puestos de jefa de sala y gerente sumiller, respectivamente; en el establecimiento Mirasierra, localizado en el municipio de Mogarraz; lideran una bodega encauzada en la tradición vitivinícola de una zona de España, que sin duda, se encuentra entre mis favoritas por derecho propio, y por ese encanto que desprende la Sierra de Francia.
Los lagares rupestres romanos presentes en la geografía de esta sierra salmantina, dan testimonio de que hablamos de un lugar con solera, en donde ya se cultivaba el viñedo y elaboraba vino, en ancestrales épocas, lejanas al presente.
Este Selección Especial La Vieja Zorra, en edición de añada 2010, plantea una conjunción varietal de rufete, tinto aragonés y garnacha, siendo esta la casta con menor representación en la fusión.
Vendimia manual, mesa de selección y despalillado, con los frutos recogidos en cepas viejas, con un posterior encubado en depósitos de acero inoxidable, siguiendo con una maceración prefermentativa, para alcanzar después la alcohólica, que surge espontánea. Tras el descube, se procede a la maloláctica, acabando con una maduración en barricas de madera de roble francés y americano, que se prolonga durante trece meses. Antes de salir al mercado, se lleva a cabo un afinado en botella durante ocho meses más.
Nos dice la etiqueta en su parte lateral izquierda que la zorra vieja vuélvese bermeja, y en efecto algo de ello habrá en la presentación del vino en copa parada, aunque de momento exhibe un rojo picota con algunos reflejos violáceos.
Entiendo que la percepción óptica del color bermejo, (pelirrojo), podrá alcanzarse con mayor tiempo de guarda responsable en botella, y cuando tras un reposo generoso de unos años, salga a la luz con medallas de ilustre ancianidad.
La nariz evoca fruta roja y negra maduras, con buenas escoltas tostadas, más suaves especiadas, y un final que recuerda al cacao. Buen equilibrio aromático.
La boca es fluída, con señales que se intuyen de buena extracción, tiene ese nudo de fruta, sabroso y profundo, buena acidez, desplegando frescura en el avance, con los taninos finos y golosos, algo marcados todavía, pero bien integrados en el conjunto.
Amable y lozano, con buena persistencia, y una retronasal que nos habla de cerezas, grosellas y frambuesas, con tostados procedentes de la madera, y algunos guiños de cacao y fina mineralidad, que en nariz no se apreciaba.
La Vieja Zorra, bermeja ó no; es uno de esos vinos con personalidad y encanto.
Lo califico en esta añada 2010 como muy recomendable.

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