domingo, 25 de mayo de 2014

Vino y Gastronomía : Bodegas Zuazo Gastón Finca Costanillas 2012 y Guiso de Patatas, Setas y Carne de Jabalí.





Si vivir en La Rioja es ya un lujo, tener amigos riojanos cazadores sobrepasa el mejor de los placenteros sueños. Lo digo porque viene a cuento a juzgar por la estupenda receta que este sábado llevé a buen término, utilizando como materia prima, patata nueva de Santo Domingo de la Calzada, carne de jabalí de la Sierra de Moncalvillo y un ramillete celestial de setas de los productores de la localidad de Autol.
Un guiso de patatas y carne de caza, con el caldo trabado, de esos que despiertan los sentidos, las sensaciones y que elevan el trabajo delante de los fogones a una gloria directamente proporcional al resultado final obtenido.
Tres productos autóctonos de Rioja, que he optado por armonizar con un vino cómodo, de trago amable, que los responsables de Zuazo Gastón Bodegas y Viñedos, me han enviado de modo desinteresado, al objeto de mi cata y análisis personal, circunstancia esta que aprovecho para agradecer.
Elaborado mediante una conjunción varietal de tempranillo, mayoritaria con una proporción del noventa por ciento, y graciano, en la cantidad de aporte restante; los frutos son vendimiados en una parcela que la propiedad defiende como su buque insignia en cuanto a fincas se refiere, ya que fue la primera del dominio.
Acredita doce meses de crianza en barricas de madera de roble francés.
En copa parada muestra un color apicotado con buen brillo e intensidad y reflejos violáceos. Nariz que presenta una preponderancia de frutos rojos maduros, canto de lozanía, con asomo de aromas lácticos y balsámicos, en segundo plano del escenario, iniciando ya en el final de su perfume un componente de mineralidad, que en la fase retronasal se hará más marcado.
La boca arranca con buen tono de fruta, dejando claro que han existido buenos procesos de maceración y extracción, perfecto balance de fruta y madera, acidez desplegada en media alta seña, con los taninos golosos y pulidos, jugoso. Textura fluída.
Buena persistencia, con la retronasal marcando cerezas, frambuesas y grosellas, alguna traza de vainilla, con línea conductora balsámica hasta alcanzar el final, en donde una sugerente salinidad y un fino punto de amargor logran ampliar las sensaciones del vino.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.
Buena y gozosa armonía, se lo puedo asegurar. He disfrutado.



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