domingo, 4 de mayo de 2014

Murgo Extra Brut Sparkling Wine 2007 & Barone Di Villagrande 2011 Etna Bianco Superior.




Durante mi ya pretérita asistencia a la DWCC 2013, evento celebrado en el Rioja Forum de Logroño; y en la masterclass sobre los vinos del Etna que Benjamin Spencer tuvo a bien concedernos a los presentes, surgieron estos dos blancos de aquella zona de la Sicilia vitivinícola, que hoy traigo al blog, para disfrute de mis lectores.
El primero de ellos, un vino blanco espumante, monovarietal de la nerello mascalese, sugerido por la familia propietaria, los Scammacca del Murgo, desde su dominio localizado al sureste del volcán, con viñedos situados en una altitud media de quinientos metros.
Color amarillo con reflejos dorados, nariz de media complexión aromática, fragancia cítrica, con algunas vueltas de tuerca sobre la personalidad de fruta roja, aporta sensaciones de levaduras y pastelería, con algunas notas menos intensas de manzana verde. Si me preguntan, diré que es uno de esos espumantes con buena integridad frutal, no demasido recargado en cuanto a perfume, más intenso en boca, con una acidez media alta, siempre la golosa fruta marcando el guión, ligereza en el paso, tal vez pueda pedirse un punto más de prolongación, aunque ejercita bien las piruetas de viveza que se le presuponen a un vino blanco de altura. Carbónico bien integrado en el conjunto, con la retronasal que insiste en los puntos cítricos, manzana y ciruelas claudia, nota de bollería más delicada que en la fase nasal, terminando con algunos nudos florales y ese intermedio de evocadora fruta roja, que sin embargo se desliza mejor en la fase olfativa.
Lo califico en esta añada 2007 como recomendable.
En cuanto a su compañero de vinos blancos, el Bianco Superior en edición de añada 2011 de la bodega Barone Di Villagrande, con Marco Nicolosi como patrón al mando, como heredero de una tradición familiar iniciada en el año 1727, se trata de una fusión vinícola de la varietal carricante, al noventa y cinco por ciento; con el cinco por ciento restante correspondiente a otra serie indefinida de varietales indígenas.
Altitud aproximada de las parcelas de viñedo establecida en setecientos metros.
El proceso de fermentado de este blanco de carricante se lleva a buen término en depósitos de acero inoxidable, con una expresión cromática que en copa parada muestra un color amarillo pajizo con buenos reflejos dorados, brillante y limpio. La nariz exhibe sensaciones de fruta cítrica, flores blancas y amarillas, algunas notas herbáceas más suaves, trazando ya en el final de la fragancia un punto de franca mineralidad, huella certera de un suelo de composición volcánica.
La boca es más intensa, con un buen equilibrio entre dulzor y acidez, deja en el avance buenas señales de frescura, esgrime viveza y personalidad, con textura untuosa, buen tono de envolvencia.
Refrescante y longitudinal, en su retronasal hay evocaciones de limón, ciruelas claudia, ramillete de flores blancas y amarillas, apunto camomila y algunos recuerdos de hierba verde recién cortada, algunos guiños balsámicos, no recogidos de nariz; y un epílogo en donde la mineralidad se vuelve a hacer presente, con alguna memoria de granito y roca.
Es un vino sugerente, largo y con buena sapidez.
Lo califico en esta añada 2011 como muy recomendable.
Un auténtico placer siempre toparse con este tipo de vinos, que aportan la personalidad de una zona vitivinícola influenciada de un modo especial por las condiciones del terroir.

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