domingo, 18 de mayo de 2014

Grupo Vinícola Marqués de Vargas Reserva 2007.


Catado y degustado durante mi última visita al establecimiento La Tavina, situado en la calle Laurel de Logroño; este reserva en edición de añada 2007, referencia de la bodega Marqués de Vargas, está elaborado con una base mayoritaria de tempranillo y un aporte adicional de otras variedades tintas, entre las que se encuentran la garnacha y la mazuelo.
Frutos procedentes de las fincas El Cónsul de siete hectáreas, Misela con tres hectáreas, y Terrazas, también con siete hectáreas de plantación. Una media de antiguedad de cuarenta y un años, vendimia manual, despalillado en bodega, con posterior fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable, maceración con remontados y bazuqueos diarios, durante un periodo de once días sobre hollejos, una vez finalizada la fermentación. No tiene clarificados, ni filtrados, y tras la maloláctica, acredita una maduración en barricas nuevas de madera de roble americano, al cuarenta por ciento; madera nueva de roble francés, al veinte por ciento; y nuevas de roble ruso, al diez por ciento. Siendo el treinta por ciento restante correspondiente a barricas de madera de roble francés y ruso, de un uso.
Crianza que se prolonga durante veintitrés meses.
En copa parada muestra un color apicotado de buena intensidad y brillo, con reflejos grana.
La nariz deja recuerdos de fruta roja madura, algún punto de sazonado, especiados notables, con señas lácticas, florales y balsámicas en segundo plano, un punto de confitura, dejando en el final sensaciones tostadas y de torrefactos.
Buena complejidad aromática, que se mantiene activa durante toda la cata, aportando en el final un fino tono en clave leyenda de Rioja.
La boca es elegante desde la entrada, el vino se desliza con suavidad, con un generoso equilibrio entre dulzor y acidez, amplio y con textura fluída dejando escapar un evidente guión de buena extracción. Taninos golosos y pulidos, franca seña de persistencia, consistente, con volumen.
La retronasal expresa recuerdos de ciruelas rojas, cerezas y frambuesas, con vainillas y un sugestivo apéndice de regaliz y de lácticos cremosos. La madera siempre por detrás de la fruta, amparándose aquella en esta, envolviéndola en su justa medida, y aportando hacia el final sensaciones de café, confituras, tostados y sapidez.
Un gran vino en magnífica añada. La califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.
En Hacienda Prado Lagar el vino se hace y se trata con buen mimo.
Tras catar este, no me cabe la menor duda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario