sábado, 17 de mayo de 2014

Celler Bárbara Forés Coma d´En Pou 2011.






Mi más sincero agradecimiento a Carme Ferrer, por su desinteresado envío de esta muestra del vino Coma d´En Pou, en edición de añada 2011, referencia de la bodega que capitanea en compañía de su esposo Manuel Sanmartín. Es un auténtico placer recibir la colaboración de un dominio vitivinícola, que con su nombre homenajea la memoria de una gran mujer, Bárbara Forés, hija de un marchante de vinos y de una propietaria agraria, y madre del constructor de la casa pairal y de la bodega de la misma, en donde según se acredita empezaron a embotellar vino allá por el siglo diecinueve.
Y es un placer, no sólo debido a la imagen preconcebida que yo tengo en torno a la calidad de los vinos que se elaboran en esta bodega, sino por el perfil de tradición, de familia y de transmisión inter generacional que preside el buen hacer de sus propietarios.
A fin de cuentas la cultura vitivinícola convertida en pasión, como es mi caso, depende en gran medida de la capacidad que tengamos los adultos de transmitir a las nuevas generaciones, el amor por la tierra, el viñedo y el propio fruto del trabajo, este llamado vino.
Me consta que en esta familia esa llama prende a diario de su trabajo, con inagotable intención.
Acogida a la denominación Terra Alta, y por lo tanto protegida por las sierras de Pándols y Cavalls, e influenciada por la cercanía de los ríos Matarranya y Algars, afluentes del Ebro; la bonanza del garbí, viento húmedo del sudoeste; mece las viñas, que se encuentran situadas a una altitud de entre trescientos cincuenta y seiscientos metros.
Suelos calcáreos y de conglomerado, los frutos que acreditan este vino pertenecen a las castas varietales garnacha, sirah y cabernet sauvignon, con una maduración en barricas de madera de roble francés, durante un periodo de catorce meses.
En copa parada exhibe un color apicotado con reflejos purpúreos, buen brillo y sensación de pureza.
Nariz que envía recuerdos de fruta roja y negra maduras, algunas notas de sazonado, brisa especiada ligera y siempre por detrás del predominio frutoso, con un guiño silvestre balsámico, y un punto mineral que engrandece la riqueza del perfume, buena fragancia, con traza de sugerente complejidad.
La boca es golosa desde el arranque, con una manifiesta frescura en el avance, desplegada por una longitudinal línea de acidez, taninos finos y bien pulidos, con sensación de madurez, envolvencia a partir de una textura medio fluída, se intuye buen ejemplo de extracción.
Sabroso, desliza sapidez, y manifiesta un buen tono de persistencia, con largura en su expresión.
Retronasal que aventura evocaciones de ciruelas rojas, moras y cerezas, con influencia especiada y balsámica en el eje de esta fase, desembocando en un magnífico final, que apunto como mineral, con un suave tono entre salino y de roca húmeda. Esta mineralidad alarga sus sensaciones.
Un gran vino en excelente añada.
Lo califico como más que muy recomendable.


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