miércoles, 21 de mayo de 2014

Bodega Teso La Monja Almirez 2008.


Vino recuperado de mi agenda del iphone y catado en al menos dos ocasiones en lo que a esta añada 2008 se refiere. La Tinta de Toro en una de sus más apacibles versiones, potente sí, pero con el control que distingue a los vinos prudentes y elegantes de los rudos y bravíos en exceso.
Marcos Eguren detrás de una etiqueta que se ha convertido ya en referente de la denominación Toro, y que envuelve a los frutos de la tinta vendimiados a mano, despalillado con pisado y ligeros remontados durante el proceso de fermentación.
Ocho jornadas para desarrollar la alcohólica que se lleva a buen término con el aporte de levaduras autóctonas, seleccionadas en los propios viñedos. Maceración post fermentativa que dura catorce días, a la que sucede en el tiempo la maloláctica que se completa en barricas de roble francés, en una proporción del treinta por ciento de madera nueva.
Maduración de doce meses en treinta porcentual de madera nueva de roble francés, y el setenta por ciento restante en barricas de la misma madera, de un vino.
Copa parada que muestra un color apicotado intenso, con buen brillo, y algunos matices purpúreos y grana. La nariz extiende sensaciones de fruta roja y negra maduras, seña aromática de licorosidad, especiados en segunda instancia, algunos guiños silvestres en el perfume, balsámicos, tostados y lácticos menos intensos, que en una segunda aproximación a nariz se alargan en sensaciones de cacao.
Mis dos catas de esta añada 2008 tuvieron una diferencia de tres meses, y se desarrollaron durante los años 2011 y 2012, digo esto para acreditar de algún modo la expresión del Almirez en su justa medida y en su tiempo exacto.
La boca es potente e intensa desde el arranque, se desliza con un buen balance de fruta y madera, acidez y dulzor frutal bien caracterizadas, amplitud y longitud, con los taninos sabrosos, marcados y pulidos. El alcohol aparece más en nariz que en boca, y está integrado de un modo perfecto en el conjunto. Buena seña de persistencia, con la retronasal que abarca buen cesto de frutos rojos y negros, frambuesas, cerezas y arándanos, nota avainillada, cremosidad y golosas sensaciones, con un fondo de regaliz, ebanistería fina que desprende huellas tostadas, granos de cacao, y en la generosa globalidad perceptiva un más que sugerente apunte balsámico.
Elegancia y potencia se dan la mano.
Lo califico en esta añada 2008 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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