viernes, 23 de mayo de 2014

Bodega Presas Ocampo Maceración Carbónica 2013.




A veces es necesario hacer uso de la perspectiva para que un catador pueda analizar un vino no habitual en su galería personal de pruebas. Es para mi un auténtico honor que por segunda vez una bodega canaria decida de modo desinteresado enviarme algunas muestras de sus referencias, al objeto de mi cata y análisis personal. Las Islas Canarias tienen una proyección real que muchas veces pasa desapercibida en el mercado, no ya internacional, que también español.
Para alguien como yo que acostumbro a compaginar vinos de diversas denominaciones españolas, con otros de paises europeos como Francia, Italia, Portugal, Austria, Alemania, Grecia, Croacia, Serbia, poder catar y escribir de varietales como el marmajuelo, la listán ó la negramoll.
Si a todo ello, y como en esta caso, añadimos la condición de la maceración carbónica en edición de añada más que reciente, la correspondiente a la cosecha 2013; este vino de Tacoronte-Acentejo, ha logrado emocionarme.
Para mi peninsular paladar, es al principio un tanto, diría peculiar, entendiendo este calificativo en su justa medida. Y lo digo porque en el comienzo se me ha hecho un tanto difícil, con un guiño de verdor, bien desplegada la fruta en boca, aunque con algunas tendencias a la arista.
Claro que me enseñaron a ser paciente, y a desarrollar con toda la intensidad personal posible, todas y cada una de las claves de cata aprendidas, sobre todo cuando los vinos me resultan complicados de entender.
Con una buena seña de color en copa parada, dibuja notas cromáticas violáceas de buena estética, desplegando en nariz sensaciones de fruta roja madura, señas florales y balsámicas menos marcadas. Arranque en boca que unifica el punto de dulzor frutal, con frescura desplegada en el avance, algunos tonos un tanto abruptos en su primer alcance del paladar, síntoma un tanto cítrico de lozanía, con alguna sugerente clave vegetal y silvestre, que en la retronasal se alía con los recuerdos de fruta roja madura.
Es goloso y fresco, y su estancia durante unos segundos adicionales en copa, tras el descorche, motiva que se atempere, se suavice y pierda el punto rebelde del inicio.
Es una buena maceración carbónica de las varietales canarias, aunque aconsejo a los amantes del vino peninsulares que le den un voto de paciencia. Si te pilla en frío, puedes llegar a no entenderlo.
Cuando te armas de calor, la cosa cambia.
Lo califico en esta añada 2013 como recomendable.
Ante todo, no puedo evitar incluirlo en ese perfil de vinos, tras de los que se esconde, a buen seguro, un buen criterio de selección y un indudable mimo personalizado. Hay cosas, que a estas alturas, uno las percibe sin siquiera despeinarse.

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