sábado, 31 de mayo de 2014

Bares qué lugares...Vinos y Pinchos : Bar Sebas Logroño.




El Bar Sebas de Logroño tiene una virtud que, al menos a mi entender; sobrepasa la ganada fama de su tortilla de patata. Ese gran valor reside, en sus rebozados, tanto de pescado como de carne, y en sus productos tradicionales del buen tapeo riojano, desde las lecherillas hasta las orejas, pasando por una suculenta morcilla que sale a barra en su punto.
Me decidí, cuesta a veces optar por algo en una barra en donde la comida tradicional tiene peso específico; por unas anchoas y unas berenjenas rebozadas, no albardadas, como algunos definirían de modo incorrecto. Es evidente que hay una diferencia técnica clara entre ambos conceptos, que aprovecho para traer a colación. El rebozado es fritura con huevo y harina, mientras que el albardado se refiere a envolver una pieza de carne en un fina tira de tocino, al objeto de aportarle jugosidad.
Tecnicismos aparte, debo manifestar que tanto las anchoas como las berenjenas se manifiestan en este bar localizado en una perpendicular a la famosa calle Laurel, número tres de la rue Albornoz; se exhibieron con prestancia, sabrosas y en un punto de fritura más que correcto, limpias de grasa y con la textura recomendable.
Para acompañar pescado y solanácea, solicité una copa del Erre Punto blanco en edición de añada 2011, vino fermentado en barrica, que pertenece a la galería de propuestas de la bodega Fernando Remírez de Ganuza. Elaborado con un setenta por ciento de viura y un treinta de malvasía, a partir de mosto flor, uva no prensada; y con una extracción guíada por un depósito rotor.
Ocho meses de crianza sobre lías en barricas de madera nueva de roble francés, con un color que en copa parada se descubre limpio y brillante, amarillo de intensidad, con algunas notas verdosas ténues. La nariz envía recuerdos cítricos y piña, evidencias balsámicas, florales y especiadas en segunda instancia, llenando con un plano largo de cremosidad y uno corto herbáceo.
Tiene buena complejidad, armando en su entrada en boca un buen punto de concentración frutal, traza sabrosa de frescura, untuosidad en el avance, con envolvencia y nervio.
Franca señal de persistencia, con la retronasal que expresa recuerdos de ciruelas claudia, limón, piña, flores blancas y amarillas, punto balsámico anisado, algunas resinas, con los lácticos de nuevo presentes y en el final un punto de sugerente sapidez, que sirve para prolongar sus sensaciones.
Un buen vino blanco que presume de su condición de fermentado en barrica, y que en esta edición 2011 califico como muy recomendable.
Si vienen por Logroño y por la zona emblemática de tapeo, no dejen de visitar el Bar Sebas. La raza culinaria del rebozado por bandera.

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