martes, 22 de abril de 2014

Viñedos y Bodegas de la Marquesa Monovarietales Valserrano Graciano 2009.



Segunda de las muestras enviadas por esta bodega de la Rioja alavesa para mi cata y análisis, un monovarietal de una de las uvas más apreciadas por quien dirige este blog.
Es la graciano, en muchos casos; una gran desconocida, y les aseguro que en su virtud se encierra el hecho de ser una de las castas varietales nacidas para una mejor y más garantista guarda, de hecho considero por mi parte un infanticidio tener que descorchar una muestra de la añada 2009 en plena primavera del 2014, aunque a nadie amargue un dulce.
La fresca lozanía de esa crepitante acidez que desprende un vino de graciano cuando aún llena joven la botella, expresa una de esas sensaciones inolvidable, con la frescura mantenida, con un sabroso aire que llena la boca y que puebla el paladar de un punto de uva, digno de emoción.
Casta de baja productividad, muchos polifenoles, con una maduración que acredita un periodo de catorce meses en barricas de madera nueva de roble francés Allier, previa maloláctica.
Treinta años de edad del viñedo de donde surge la fruta madre, aportando en copa parada un color rojo apicotado intenso con buen brillo, algunos reflejos violáceos. La nariz nace evocando frutos rojos y negros maduros, con intensidad láctica y floral en segunda instancia, convenciendo en el final con un punto de sugerente mineralidad.
La boca, ay la boca..., recrea una entrada plena de fruta, vibrante traza de acidez, amable en paso y textura, con sapidez y sabrosa estructura, los taninos marcados e intensos, desplegándose con buen nervio y alcanzando el paladar, envolvente.
Le falta un punto de doma, algo que por otro lado no es extraño si de un monovarietal de graciano hablamos. Franca seña de persistencia, con la retronasal que abarca ciruelas, grosellas, arándanos, pétalos de flores rojas, matorral, personalidad silvestre, con la naturaleza por bandera; algunos lácticos, menores que en la fase olfativa, y una seña final que llena la boca de un recuerdo sápido y terroso, que prolonga sus sensaciones.
Una añada soberbia que sirve a la perfección para comprobar cuál es la auténtica personalidad y el sabroso brío de una graciano de calidad.
Mi calificación es entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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