sábado, 5 de abril de 2014

Gancedo Bodegas y Viñedos Xestal 2007.



Mi cordial agradecimiento a Juani y Ginés, viticultura y mencía, unidas en un proyecto que desprende pasión por los cuatro puntos cardinales, y ¿qué quieren?, esas cosas se notan.
Su desinteresado envio de muestras me ha permitido sentarme delante de un gran vino, una monovarietal intensa, que presume de fruta, que abraza boca y paladar, que deja un sello de personalidad incluso minutos después de terminar su cata.
Con frutos procedentes de cultivo tradicional, surgidos en viñedos con una edad media de entre sesenta y cien años, acreditando doce meses de maduración en barricas de madera de roble francés, el vino pinta en copa parada un color rojo apicotado de buena intensidad, con reflejos purpúreos. Manda en la fase olfativo plenos recuerdos de fruta roja y negra maduras, con buen testigo aromático de flores y ebanistería, hay notas de mermelada de fresas y moras, un punto balsámico menos marcado y un fino aire especiado dulce, que se plantea con un apéndice láctico.
Primoroso en su entrada, mostrando un sabroso y carnoso dulzor frutal, amplio en su avance, despliega una acidez que llena la boca de frescura, con los taninos finos y golosos, magnífico en su llegada, con una franca y pulposa persistencia. La retronasal abunda e incluso amplía la percepción de la fruta madre, con vainillas y mermelada de frutos rojos y negros maduros, final que apunta un punto muy sugerente que me recuerda a una mezcla de cerezas rojas maduras, confitura de frambuesas y arándanos, y un punto cremoso muy sugerente, este sin duda, proveniente de la madera.
Lo califico en esta añada 2007 entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Un gran vino, una magnífica mencía.

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