sábado, 12 de abril de 2014

Bodegas Urbina Garnacha 2012.


Tercera de las muestras catadas durante mi visita a esta bodega, durante la que estuve acompañado y dirigido al efecto por Pedro Benito hijo.
La garnacha de la maison, que ya pude degustar en su edición de añada 2011, y cuya crónica en este blog data del veintidós de abril de 2013.
Frutos que provienen de viñas con una antiguedad media de treinta años, localizadas a una altitud de quinientos metros, y asentadas sobre suelos de composición arcilloso calcárea, con canto rodado en superficie.
En su vinificación goza de la virtud de una larga maceración, que de verdad, termina agradeciéndose durante el proceso de cata.
En copa parada exhibe un color rojo picota, con algunos matices violáceos.
La nariz esgrime un recuerdo pleno de jugosa fruta roja madura, hay una seña de confitura, mermelada de fresa y grosella; con algunas notas florales, que se dejan balancear dentro de un contexto fragante láctico, este suave; y mineral.
Un perfume de mineralidad que puedo catalogar como complejo, y que me ha recordado con claridad a la piedra húmeda bañada por la típica tormenta de verano.
Boca que en el comienzo manifiesta ese sabroso dulzor varietal, un buen empeño de acidez, hay buen balance y equilibrio. La tanicidad sirve para conceder más nivel de consistencia al vino, bien marcada, con golosa intención.
Buena persistencia, reafirmando en la vía retronasal esa magnífica impronta de fruta roja madura y jugosa, que se acompaña en segunda instancia por recuerdos florales, balsámicos y minerales.
Una buena garnacha de Rioja, que en esta añada 2012 califico como muy recomendable.

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