martes, 8 de abril de 2014

Bodegas Urbina Blanco Viura 2011.


No hace ni un mes que pude disfrutar de una de esas visitas a bodega, que reunen paz, pasión por el vino y que a través de un magnífico espacio de catas, el que los propietarios de Urbina plantean a quien acude a la bodega con un planteamiento profesional; dan una idea muy aproximada de las referencias que esta bodega localizada en el riojalteño municipio de Cuzcurrita defiende en el siempre complejo mercado del vino.
Esta primera etiqueta que ocupa el protagonismo de la entrada de mi blog en el día de hoy, escenifica un monovarietal de la muy riojana casta blanca viura, esa gran desconocida por la mayoría, debido al no siempre serio enfoque que algunos le han otorgado.
Pedro Benito Sáez, presente y futuro de la bodega, tuvo a bien presentarme algunas de las principales muestras de los vinos en los que este dominio vitivinícola se fundamenta.
Maceración con pieles durante cuarenta y ocho horas, con una posterior fermentación en depósitos de acero inoxidable, consolidando un vino que en copa parada exhibe un color amarillo pálido con algunos reflejos dorados, buen brillo.
La nariz recibe recuerdos de fruta cítrica, amplificada en algunas esencias de fruta blanca, balsámicos marcados en segunda instancia, poblando la fragancia de motivos florales, secuencia final de perfume que deja notas más leves de hierbas aromáticas. 
Buena complejidad, con la boca que arranca con frescura y un punto de buena fruta, untuosidad en el avance, traza larga de acidez, con la retronasal que abunda en evocaciones de limón, manzana verde, flores blancas y amarillas, con un buen tono balsámico, alguna resina, dejando en el final un elegante registro herbáceo.
Edición de añada 2011 de esta viura de Urbina, que califico como muy recomendable.
Mi agradecimiento a Pedro y a su padre por la excelente y cordial atención que me dispensaron, en sucesivas entradas seguiré comentando el resto de los vinos que pude catar.

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