miércoles, 9 de abril de 2014

Bodegas Ramón Bilbao Viñedos de Altura 2011.




Vino catado durante una de mis recientes participaciones en el programa Ser de Vinos, que esta emisora con sede en Haro, emite todos los sábados en horario de mediodía, más en concreto a partir de la una. Con Rafael Martínez como director y Joseba Martín ejerciendo de puntual moderador, tuve la suerte de compartir experiencia de cata con el maestro en estas lides, el artista y experto en vinos Jose Uriszar, y con Rodolfo Bastida, enólogo y gerente de la bodega, además de con Juan Antonio Osaba, patrón del logroñés templo del buen gusto culinario, bautizado como La Taberna del Tio Blas, santo y seña de la Laurel.
Un vino que aporta una de esas conjunciones varietales muy riojanas, con la garnacha de Tudelilla, finca La Pedriza, que como bien señaló Bastida, en el caso de estar localizada en nuestra vecina Francia sería objeto de culto, aunque en nuestra singular España pase en muchos casos desapercibida; y la tempranillo de Villalba de Rioja, una de las zonas de esta denominación en donde esta casta se despliega con mayor personalidad y gusto.
De esa fusión varietal, prácticamente paritaria; surge un vino que acredita una maduración sobre lías, de quince meses en barricas de madera nueva de roble francés, en donde previamente realizó la maloláctica.
Con fecha diez de noviembre de 2013 aparece inserta en este mismo blog una entrada correspondiente a esta misma referencia de Ramón Bilbao, en edición de añada 2010, que pude catar en Rioja Forum, en compañía de Cristina Hernando, otra representante de esta bodega localizada en Haro.
En esta ocasión mi crónica de cata describe un vino que acredita un color apicotado con reflejos violáceos, buena densidad óptica. La nariz aporta sensaciones de fruta roja y negra maduras, desplegando en segunda instancia detalles florales, que como bien dijo Uriszar describen la influencia de la varietal garnacha; algunos tonos balsámicos, punto goloso de fragancia, con retazos de hierbas silvestres, un suave aire de mentol, sólo atisbado por quien esto escribe; y un epílogo aromático de sugerente mineralidad.
La boca es hermosa desde la entrada, impulsa un buen tono de fruta, con la acidez que navega por la boca y que va sembrando notas plenas de frescor, taninos marcados y elegantes, con algún referente de amargor que fortalece su expresión, apostando por un buen punto de estructura y volumen,
Frondoso, elegante y displicente.
Franca seña de persistencia, con la retronasal que anuncia ciruelas rojas y arándanos, señal de cerezas, alguna nota especiada y cremosa, con fondo balsámico y muy sabroso en cuanto a mineralidad.
Un gran vino, que ya aplaudí en su añada 2010, y que ahora vuelvo a aclamar si cabe con mayor entusiasmo. Se me hace necesario. Tienen que probarlo.
Lo califico en esta añada 2011 como más que muy recomendable.

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