martes, 29 de abril de 2014

Bodegas Herederos de Marqués de Riscal Sauvignon 2013.


Vino blanco que tuve a bien catar y degustar durante una comida familiar de celebración, en el restaurante Laia de la localidad costera guipuzcoana de Hondarribia.
Versaré en una entrada posterior sobre el excelente servicio de comedor y la magnífica comida con la que Asier Alkalde, joven chef irundarra, nos premió.
En cuanto a este sauvignon blanc en edición de añada 2013, perteneciente a la colección de etiquetas de la bodega Marqués de Riscal, me cabe señalar que es un vino franco en cuanto a su expresión varietal, que mima las formas, resultando equilibrado.
Tiene, a mi entender; muchas más virtudes que el blanco monovarietal de verdejo de la misma bodega, vino que acostumbro a catar añada tras añada.
Permanencia de contacto sobre lías, tras proceso de fermentación en depósitos de acero inoxidable, previa maceración en frío.
Copa parada que exhibe un color amarillo pálido con reflejos verdosos, anunciando en boca sensaciones frutales de mucha amplitud, cítricos en principio, con piña y limón, algunas notas de manzana menos marcadas, puntos florales y herbáceos que convergen dotando a la fragancia de mayor complejidad. Buena entrada en boca, con la traza de acidez bien desplegada, la fruta predominante, tiene punto de envolvencia cuando el vino alcanza el paladar, textura medio untuosa, preciso en su concentración. La retronasal abunda en matices frutales, incorporando ya en el final, y junto a los recuerdos florales y de hierba fresca, un punto de sabrosa sapidez, que prolonga sus sensaciones. Si no soy un admirador habitual de las añadas de verdejo de Marqués de Riscal, debo manifestar que este monovarietal de sauvignon, sí me ha gustado.
Lo califico como muy recomendable en su añada 2013.

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