lunes, 21 de abril de 2014

Bodegas Bilbainas Viña Pomal Reserva 2008.



Mi agradecimiento a Natalia Gómez por su desinteresado envio de muestras, y en concreto por este Viña Pomal de Bodegas Bilbainas, reserva en edición de añada 2008, que he catado y degustado y cuya crónica me dispongo a relatar en esta entrada del blog.
Monovarietal de la casta tempranillo que acredita un proceso de vinificado con despalillado y estrujado, maceración de buena longitud en el tiempo, fermentaciones alcohólica y maloláctica, trasegados y clarificado antes de pasar a barrica.
Maduración de dieciocho meses en barricas de roble americano, con una proporción de madera nueva del veinte por ciento. Durante esta crianza se llevan a buen término tres trasiegos al objeto de clarificar el vino de un modo lo más natural posible.
Dos años de afinado en botella, antes de su salida al mercado.
Color apicotado con reflejos grana, buena intensidad.
La nariz apunta a fruta roja madura, suavemente confitada, con algunas huellas especiadas y lácticas, tonos cremosos, torrefactos y madera, bien perfilados, con un balance de fruta predominante, aunque el desarrollo de la fragancia me resulta paritaria, bien volcada hacia notas secundarias e incluso incipientes terciarias.
No es un vino opaco, la fruta tiene presencia, y es de agradecer.
La boca presenta un arranque en donde el punto goloso, especiado y láctico se centra en uno solo, desplegando buena frescura, con la acidez bien desplegada, los taninos finos y golosos, acreditando una retronasal en donde apunto ciruelas rojas y cerezas, con un sabroso tono torrefacto, caramelo, vainilla y canela, apuntando cacao en menor intensidad, y un guiño balsámico que se queda en testimonial.
Elegante, muy del Haro vinoso tradicional, con una complejidad más efectiva que efectista.
Lo califico en esta añada 2008 entre recomendable y muy recomendable.

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