lunes, 14 de abril de 2014

Adega Pedralonga Albariño 2012.




Mi agradecimiento a los responsables de esta bodega gallega por su desinteresado envio de muestras, al objeto de mi cata y análisis. El enólogo Miguel Alfonso presenta este blanco monovarietal de la cepa albariña, elaborado con frutos procedentes de cepas que acreditan una edad media de veinticinco años, y una fermentación maloláctica sobre finas lías, que le concede una personalidad marcada, una sustanciosa condición frutosa y un empaque de equilibrado vino blanco, por el que puede apostarse, sin atisbo de duda.
Hay un fiel concepto biodinámico en el tratamiento de la viña que concede a esta bodega la fruta, de hecho, presumen con rigor de contemplar las fases lunares para sanear y podar, pero también para las labores intramuros de bodega, como por ejemplo los trasiegos.
Siendo un vino blanco sin crianza, su carácter aparece recio, con un buen punto de mineralidad en todo el perímetro de su cata.
Color amarillo intenso con reflejos verdosos, aparece en nariz un marcado perfume cítrico, con algunas sensaciones de fruta blanca, dejando en segunda instancia recuerdos de flores blancas y amarillas, balsámicos y algunas esencias lácticas de menor intensidad.
Buena complejidad aromática, que deja paso a una entrada en boca, que apuntala la condición frutal del vino, con un buen equilibrio entre dulzor y acidez, esta se prolonga, desplegando buena frescura, con seña de envolvencia y untuosidad. Las lías han hecho bien su trabajo, apostando por una retronasal que nos habla de pomelo y limón, manzana golden, hinojo y algunas resinas, esbozando un generoso concepto de fina salinidad, que apuntala esa bendita mineralidad que le aporta al vino un marcado perfil de heredero del terruño en donde surge la fruta madre vendimiada.
Un magnífico vino blanco de albariño que califico en esta añada 2012 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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