jueves, 13 de marzo de 2014

Vino y Gastronomía : Adega Lagar de Sabariz A Pita Cega 2011 y Calabaza Rioja.





elmercadodelosproductores.com

Mi agradecimiento a la bodega gallega Lagar de Sabariz y a la empresa La Plaza Rioja por su contribución desinteresada con mi proyecto divulgador de la cultura vitivinícola y gastronómica, mediante el envio de varias muestras de sus referencias.
En la entrada del blog de hoy inserto una crónica de cata y armonía entre un vino blanco y una buena pieza de calabaza, cultivada y mimada por Pedro Martínez Escalona, agricultor de Quel; y que La Plaza Rioja distribuye para gozo y disfrute de los que apreciamos en su justa medida las cucurbitáceas en todo su esplendor natural.
Con la colaboración de mi suegra, siempre hábil en el manejo de los alimentos y de los fogones, elaboramos una crema de calabaza, iniciando el proceso con un refrito de cebolla, al que añadimos patata y la propia cucurbita, para despues rociar con un buen aditamento de caldo de verduras, previamente preparado al efecto; efectuando después la labor del pasa purés.
El resultado es un sabroso plato, en donde la sustancia, la textura y el magistral dulzor natural de la calabaza se alían para colmar el paladar de ese punto de untuosidad tan celebrable.
Un buen producto siempre se nota en el resultado final, y en este caso la calabaza de Martínez Escalona ofrecía esa condición.
La calabaza es rica en vitamina A, pero también ofrece un amplio contenido de los grupos C y B, además de ser un importante agente depurativo y digestivo, y ofrecer saludables proporciones de minerales, como potasio, hierro, calcio y zinc.
Para dar cobertura a la crema, seleccioné este vino también muy natural, elaborado con procentaje mayoritario de treixadura y albariño, y menor aporte de otras castas varietales.
Con el mimoso mando de la enóloga Pilar Higuero, estamos delante de un vino que aporta una buena dosis de frescura, que acredita un año de estancia en depósitos de acero inoxidable, y cuyos frutos proceden de parcelas cultivadas de modo biodinámico, y de viñedos jovenes asentados sobre suelos de composición rocosa y cuarzo. El proceso de vinificado se realiza de modo individual, en relación a cada casta varietal empleada, acreditando un periodo de dos a tres meses de crianza en depósitos de acero inoxidable con aporte de sus finas lías.
Permanencia en depósito de vendimia a vendimia.
Es un vino que aporta en copa parada un color amarillo limpio y brillante con reflejos verdosos. Nariz de buena complejidad, aportando recuerdos de fruta cítrica, blanca con hueso, y manzana, dejando para la segunda línea un marcado componente floral, balsámicos y una sugerente nota final de mineralidad.
La boca apunta una excelente seña de sapidez, arrancando con la pulposidad de la fruta madre, bien presente; y dejando en el avance una traza de frescura muy bien delineada, que despliega lozanía y notas de buena expresion, llena la boca, acaricia el paladar. Es franco y longitudinal, marcando una seña de persistencia de buena amplitud, con una textura suave y complaciente y un fino amargor que prolonga su peso en la cata. En la amplia nota de evocaciones retronasales, apunto en primer plano limón y pomelo, manzana golden, melocotón de viña, ciruelas claudia, señas de hinojo, anisados, gengibre, hierba fresca y en el perimetro y final, una amplia distinción de mineralidad, que recrea recuerdos salinos, de roca húmeda, como si el vino no quisiera despedirse de nosotros. Es profundo, sabroso y una copa pide otra más.
Me ha encantado.
Lo califico en esta añada 2011 como más que muy recomendable, necesario, dotado de viveza y mucha personalidad.
Una buena armonía con la que ustedes gozarán como auténticos sibaritas.

2 comentarios:

  1. Fantástica la narración y de paso conocer la receta y el maridaje. Las sopas de calabaza a veces necesitan algo ácido para contrarrestar el sabor. Mil gracias y buen fin de semana.

    ResponderEliminar
  2. Gracias amiga, un placer contar con tus apreciaciones.
    Un abrazo

    ResponderEliminar