sábado, 8 de marzo de 2014

Gastronomía : Polen de Mieles de Vardulia.




http://www.mielesdevardulia.com/
Comienzo con mi agradecimiento sincero a Alvaro San Pedro, responsable de esta empresa apicultora, localizada en el término municipal de Villalpando, allá donde los petriles alcanzan su mayor esplendor y donde San Roque tiene nominación de gloria.
La apicultura tiene orígenes que se pierden en la noche de los tiempos, de hecho ya existen pinturas rupestres del mesolítico que refieren la recolección de la miel. Romanos y egipcios también aparecen documentados como expertos apicultores y sólo la incorporación a la civilización del cultivo de la caña de azúcar, traída de las regiones tropicales de América; hizo descender la importancia de las abejas como obreras dulces.
De una colmena de abejas se obtienen varios productos, uno de ellos el que ocupa el protagonismo de esta entrada de mi blog. El polen, pan de la abeja, es a buen seguro uno de los productos naturales más saludables para el consumo humano, ya que es fuente de proteínas, minerales, oligoelementos, con alto contenido de aminoácidos esenciales, lípidos, vitaminas y enzimas.
Es muy beneficioso para combatir estados de anemia, astenia, depresión, dependencia alcohólica, desordenes del sistema digestivo, al tiempo que combinado con otro de los productos procedentes de la colmena, la Jalea Real; baja la presencia de colesterol en la sangre y facilita el fortalecimiento de la estructura ósea.
Tonificante de gran valor, el polen es y ha sido injustamente maltratado por algunas autoridades alimentarias,  aunque son innumerables los estudios y tratados sobre la materia, edificados por catedráticos de medicina, salud y nutrición, además de por una buena representación de la colonia científica internacional; que dan al polen el auténtico valor saludable y terapeútico que debe atribuírsele, por encima de la controversia alérgica, que por supuesto, y sin dejar de ser tenida en cuenta en los individuos que la padezcan, no es causa tajante para que los inmunes lo puedan consumir con garantías plenas, dado como ya he dicho, su alto valor en cuanto a virtudes y beneficios.
Desde un punto de vista gastronómico el polen es el caviar de las flores, presentado por Mieles de Vardulia en un frasco de cristal de doscientos veinticinco gramos, en cuyo contenido se observa una amplia colección de pequeñas bolas de diferentes tonalidades, en función del tipo de flor de donde proceden. El apicultor hace uso de una caja pequeña dotada de una rejilla e instalada en la entrada del panal, para lograr que la abeja no pueda almacenar el polen en las celdas.
Obtenido el polen fresco, se le extrae parte de la humedad, y para su correcta conservación y duración de cara a ser comercializado, se somete a un proceso de secado.
Esta espora masculina de las flores va de maravilla con una simple aunque celestial ensalada de tomate, acompañando un buen queso fresco, con yogur ó kéfir, con una macedonia ó compota caliente de frutas, aunque también recomendaría que lo prueben con unos espárragos blancos en vinagreta cubiertos de láminas de salmón ahumado con las huevas del mismo pescado. Una receta que en breve publicaré, creando una armonía digna del mejor pantagruel.
De momento he optado por la sencillez del yogur y puedo asegurarles que además de saludable y estimulante, resulta un sugerente sustitutivo del azúcar y la sacarina, para un cremoso postre lácteo.
Ya lo sabe, con el polen de Miles de Vardulia, los momentos dulces y saludables de la vida, tienen un brillo especial.

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