sábado, 1 de marzo de 2014

Domaine Arnaud Ente Meursault Les Petits Charrons 2005.




Arnaud Ente y su esposa Marie-Odile dedican sus esfuerzos vitivinícolas a la identificación varietal en relación al suelo donde se asientan sus viñas, pasión y mimo antes que cualquier otra cosa.
De hecho, tengo entendido que lo que menos les preocupa es acaparar premios, vender más que el vecino y obtener el aplauso fácil. Su dominio está por encima del glamour, de esnobismos y palmaditas en la espalda del enólogo.
Dominan la chardonnay, pero también dedican algunas de sus etiquetas a la gamay, a la inevitable, por la zona; pinot noir, y al legendario aligoté.
De este Les Petits Charrons en edición de añada 2005, un Meursault pleno, rotundo en cuanto a fruta, puedo contarles que está elaborado con frutos procedentes de viñedos plantados en mil novecientos cincuenta y siete y en mil novecientos noventa, en parcelas de muy corta extensión, (no llegan ni a la media hectárea de terreno), con suelos de composición caliza y arcillosa, exposición este y oeste y situadas en media pendiente. Un vino que desprende personalidad, con la seña del terroir bien definida, sobre todo en su proximidad nasal, con una aromática que acompaña el carácter frutal de un sugerente matiz mineral.
En copa parada muestra un color amarillo con reflejos dorados, buena presencia, con la nariz aportando tonos de fruta cítrica, suavidad, con algunos puntos de flores amarillas y un final pleno, preciso, bien marcado, en donde la mineralidad se expresa con notable intensidad.
La boca es golosa desde la entrada, con la fruta predominando, buena traza de acidez, parece que por momentos uno está probando una manzana, puede que ya al final, incluso una tourte de las que definía François Pierre de la Varenne en su libro de 1.651, Le Cuisinier François, ya que durante su contacto con el paladar asoman sensaciones cremosas.
Envolvente, largo en su prolongación, intenso, pulposo y equilibrado.
La retronasal incide en demostrar que goloso y ácido, son compañeros inseparables de este Meursault 2005, con cítricas evocaciones, manzana verde, limón, lácticos muy finos, flores y para terminar el espectáculo, un punto de sabrosa salinidad, que se confabula con notas de piedra húmeda y terrosidad, esta de menor relieve que aquella; para prolongar la expresión del vino en boca.
Le queda aún vida por delante, y muy buena vida, créanme.
Bonne année, Arnaud ami ...
Lo califico en esta añada 2005 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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