jueves, 6 de marzo de 2014

Bodegas Oneca El 4 de Oneca 2012.



Bodega localizada en Laguardia, amparada por un paisaje con la legendaria Sierra Cantabria en el fondo. Viñedos en propiedad en Samaniego, Elvillar y Laguardia, acreditando una media de antiguedad de cincuenta años, aunque las cepas de donde surgen los frutos de tempranillo con los que se elabora este 4 de Oneca, se ajustan a una edad de entre veinte y treinta años.
Lo he catado durante una visita a la Taberna del Tío Blas, uno de los santo y seña del poteo en Logroño, y debo manifestar que tanto a mi esposa, como al que escribe la presente, nos ha dado una sensación estupenda.
Buena marca de fruta, con un color que en copa parada se despliega con buena intensidad, apicotado oscuro, con reflejos violáceos. Según me cuentan en la misma barra de este establecimiento de la calle Laurel, tiene cuatro meses de maduración en barricas de madera, y lo cierto es que en ese sentido, se planta equilibrado en nariz y boca, siempre la fruta madre predominando.
Aromática que envía evocaciones de fruta roja y negra maduras, con balsámicos y lácticos de segunda instancia, hay un apunte floral y otro silvestre, que amplian su consistencia de perfume. Tiene un fondo mineral, aunque no demasiado intenso en nariz.
La boca es jugosa desde el arranque, con una buena traza de acidez, pulpa en el avance, con una textura no densa en exceso, taninos marcados pero bien integrados, aportando goloso perfil. Buena envolvencia, con una firme seña de persistencia. Retronasal que habla de cerezas y ciruelas, nota de arándanos, regaliz y punto cremoso, terminando en fina nota silvestre, con un punto de mineralidad final, más marcado que en la vía nasal.
Un vino que en esta añada 2012 califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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