jueves, 20 de marzo de 2014

Bodegas Carlos Serres Onomástica Blanco Reserva 2009.


Una de esas etiquetas que uno tiene la suerte de seguir siempre muy de cerca, añada tras añadas, con el interés que siempre despierta en el catador, como los vinos muestran sus diferencias de cosecha, sometidos a las variables de clima, maduración y a veces hasta de proporciones varietales en las castas que lo componen. Pude catar este Onomástica Blanco Reserva 2009 en compañía de mi amiga María Eugenia, una de las principales estandartes de la bodega Carlos Serres, que me aguardaba en la mesa de cata y degustación, instalada en uno de los rincones del claustro del Hotel Los Agustinos de Haro, durante la  celebración del Carnaval del Vino 2014.
Entiendo yo siempre este vino como un perfecto homenaje a la casta blanca riojana, por excelencia, la viura, elaborado con frutos seleccionados y procedentes de la parcela El Estanque, viñedos asentados en suelos de composición calcárea, con una antiguedad media de cuarenta años. En el vinificado acredita veinticuatro meses de maduración en barricas de madera nueva de roble francés y americano, con el contacto de sus lías y aplicando battonage regulares durante los primeros meses. Tiempo adicional de seis meses en botella, buscando un perfecto afinado, antes de llegar al consumidor.
En copa parada muestra un color amarillo pajizo con reflejos dorados, nariz de larga complejidad, dejando recuerdos de fruta cítrica y tropical, señas balsámicas, alguna nota cremosa y láctica, terminando con un punto sabroso y sugerente de mineralidad.
La boca es sustanciosa desde el arranque, clamando dulzor y trazando una pronunciada traza de acidez, siempre con buen equilibrio. Untuosidad en el avance, dejando claro que es un vino blanco de los que tienen vida por delante. Amplio y con una buena nota de persistencia, franqueza varietal, con la madera influyente pero siempre por detrás de la fruta. Respecto a otras añadas anteriores, creo que se muestra un poco más ligero en el recorrido por boca, con buenas sosis de frescura. La retronasal habla de ciruelas claudia, manzana verde y limón, con un suave recuerdo de piña, algunas notas anisadas de breve intensidad, cremosidad y una evocación mineral que se expresa complaciente y que prolonga sus sensaciones.
Lo califico en esta añada 2009 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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