miércoles, 5 de marzo de 2014

Bares qué lugares...Vinos y Pinchos : La Taberna del Tío Blas Logroño.





Una ronda por la calle Laurel implica casi por necesidad detenerse en La Taberna del Tío Blas, para encontrarse delante de una sugerente barra de pinchos, de los que en alguna oportunidad ya he hablado en mis cuentas de las redes sociales, y en este mismo blog.
La entrada del blog que me ocupa reúne la piruleta de solomillo junto con un vino joven de Rioja, el correspondiente a las bodegas Patrocinio, cooperativa de la localidad de Uruñuela.
Monovarietal de tempranillo en edición de añada 2012, este Señorio de Uñuela se muestra como un vino de trago fácil, desplegado en boca con amabilidad, exhibiendo un buen balance entre el dulzor de la fruta y esa punta media de acidez que le aporta frescura. acreditando despalillado y una maceración del mosto con hollejos bajo control de temperatura.
En copa parada esgrime un color apicotado de buena intensidad, con reflejos violáceos.
Nariz en donde percibo sensaciones de fruta roja madura, con algunos atisbos florales de menor intensidad. De su simpleza aromática, surgen en cambio sólidos detalles de franqueza varietal.
La boca aporta en el arranque un buen punto de dulzor, con una media nota de acidez, aportando una suave traza vinosa en el avance, y motivando una segunda copa. A veces, de un vino correcto aunque no complejo en exceso se sacan buenas conclusiones, las que sugieren que detrás de la obra se encuentra un enólogo que busca en la franqueza el mejor reconocimiento.
La fruta se encarama a la primera linea en el detalle retronasal, aportando de nuevo un buen guiño de frescura, y dando la sensación de que estamos delante de un vino que entroniza al tempranillo, sin tener más endomingadas pretensiones. Y les aseguro, que no es poca, a juzgar por los muchos vinos jovenes monovarietales de esta casta, que a veces pecan en exceso de aparatosas sensaciones aromáticas y gustativas.
Lo califico en esta añada 2012 como muy recomendable.
Respecto a la piruleta del Tío Blas, se trata de una doble ración de solomillo, lazo alrededor de bacon, con una simple marca en plancha y el aditamento de una cremosa salsa de queso roquefort.
Un pincho ensartado, con perfil de brocheta; primo hermano del yakitori nipón y del satay indonesio, que tiene sabrosa condición, que se come de bocado, de ahí le viene el nombre de piruleta; y que a buen seguro será disfrutado por todos aquellos, que durante su visita a Laurel, en Logroño; quieran pasar un bonito instante de placer gastronómico.
Buena armonía con vino y pincho, que hoy les he reflejado en mi blog, y que espero que prueben.

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