miércoles, 5 de marzo de 2014

Alfredo Maestro Tejero El Marciano 2012.


La garnacha de Gredos representada por este El Marciano en edición de añada 2012 y por el buen pulso elaborador de Alfredo Maestro Tejero, con frutos vendimiados en la zona abulense de Navarredondilla, a una altitud de poco más de mil metros, con una edad acreditada de la viña de setenta años, con exposición sur y en ladera, y suelos de composición arenosa y granítica, roca madre de granito muy cerca de la superficie.
La cosa promete- pensé, sentado en un taburete de los que circundan la barra del establecimiento logroñés La Tavina, santo y seña ya de la cuidada selección de vinos en la zona de la calle Laurel. Lo digo siempre, no hay muchos establecimientos de hostelería, no sólo en Logroño sino en toda España; que ofrezcan al cliente tal colección de vinos, bien elegidos, con la amplitud varietal suficiente como para hacer que los enópatas podamos disfrutar como auténticos enanos.
Y allí, con los marcianos de la etiqueta que el vino de Maestro Tejero lleva como peculiar cartel presentador; me dispuse a catar un vino que en su proceso de vinificado, tras vendimia manual; no tuvo despalillado en una proporción del ochenta por ciento, incluyendo depósitos de acero inoxidable como continentes por separado en función de cada parcela, con remontados diarios y cuarenta días de maceración. Tras un desfangado, se procede a la maloláctica, también usando acero inoxidable; aprovechando después el frío invierno del exterior de la bodega para de un modo lo más natural posible, clarificar y estabilizar. Con un trasiego por decantación, se limpían las inevitables impurezas, y se procede al embotellado.
En copa parada me ha ofrecido un color apicotado de notable intensidad y reflejos violáceos.
Nariz que en un comienzo escenifica un tono cerrado, aunque tras un par de minutos de espera, empieza a expresar un buen punto aromático en el que la fruta roja y negra maduras se apoderan del protagonismo. En segunda instancia, refleja recuerdos de gran complejidad, anotando evocaciones balsámicas, minerales, silvestres y un apéndice de cacao. Se despliega con largura, variedad y con una sinfonía de recuerdos, entre los que a título personal destaco resinas, enebro, jara y cierta sensación de piedra húmeda.
La boca va de menos a más en cuanto a sensaciones e intensidad, comienza con un paso suave, bien el dulzor de la fruta, media alta la acidez, con una textura que poco a poco y alcanzando el paladar, se siente con mucha más pulpa que en el arranque. Taninos bien marcados y golosos, con buena sensación de envolvencia, siempre la fruta en primer plano, manejada en segunda linea con apuntes silvestres, que recuerdan a la naturaleza de Gredos, que dan prolongación a la expresión del vino y que junto a un punto de suave y sabrosa mineralidad forman la retronasal.
Es uno de esos vinos para beber con calma, dejando que te guíe, que te abrace y que te cuente.
Lo califico en esta añada 2012 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

2 comentarios:

  1. Alfredo, ha sido un placer haber catado tu Marciano y haber escrito sobre él. Un abrazo y enhorabuena, gran añada y gran garnacha.

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