domingo, 23 de marzo de 2014

Moraima Albariño 2012.


Mi agradecimiento sincero a los responsables de la gallega Adega Moraima y a los de la asociación de productores escompring.com, la cual representa a un grupo de empresas de alimentación que han optado por crear una plataforma digital que vende al clientes sin intermediarios ni comisiones, iniciativa muy interesante que empieza a cobrar fuerza en nuestros mercados.
La voluntad desinteresada de ambas empresas, bodega y asociación;  me ha facilitado la cata de esta muestra del Moraima Albariño en edición de añada 2012, que ocupa el protagonismo de esta entrada de mi blog.
Influencia atlántica en un vino fruto del trabajo de varios socios de una cooperativa vitivinícola, que acredita una formación monovarietal, con la albariño bien definida, aportando en copa parada un color amarillo pálido con reflejos verdosos. La nariz despliega un tono aromático en el inicio, que trae evocaciones cítricas, alguna esencia tropical, con un punto de plátano que resulta poco empalagoso, a diferencia de ese tono bananero de algunos vinos blancos que resulta en exceso pegajoso y que incluso suele ser considerado defecto por parte de algunos críticos, entre los cuáles me incluyo. No es el caso. Puntos florales en segunda instancia, con algún guiño balsámico insinuado en menor medida.
La boca arranca con esplendor, tiene un buen matiz de acidez, despliega frescura, en su recorrido enseña credenciales de fluidez, no demasiada concentración, aunque su corazón de fruta queda al margen de cualquier duda. Suave aunque firme en su franqueza varietal.
La retronasal anuncia sensaciones de manzana verde, piña, ciruelas claudia, algunas señas entre florales y herbáceas, además de un evidente fondo balsámico que colabora en su consistencia y prolongación.
Lo califico en su añada 2012 entre recomendable y muy recomendable.

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