sábado, 1 de febrero de 2014

Vino y Gastronomía : Armonía Queso San Simón da Costa y Marimar Estate Chardonnay Don Miguel Vineyard Acero 2010.



Mi cordial agradecimiento a Marimar Torres y a los responsables de la denominación de origen Queso San Simón Da Costa, por su desinteresada colaboración con mi proyecto de divulgación de la cultura gastronómica y vitivinícola, mediante el envio de varias muestras de sus referencias.
Con fecha dieciocho de febrero de 2013 pubiqué mi crónica de cata del Marimar Estate Don Miguel Vineyard Chardonnay La Masía 2009, siendo aquel vino blanco californiano un estiloso chardonnay, aún novicio, pero ya profundo en cuanto a capacidad de expresión aromática y a volumen en boca.
En este caso que me ocupa, y a diferencia del La Masía, no ha existido contacto con madera durante su proceso de elaboración, y de ahí que surja el apelativo acero, ya que las uvas completan sus fermentaciones, alcohólica y maloláctica; en tinas de acero inoxidable.
Es un vino amplio en presencia, bien delineado en copa, mostrando un color amarillo pálido con reflejos verdosos. Buena profusión aromática, exhibiendo recuerdos cítricos, florales y suavemente herbáceos, en una segunda aproximación descubro sensaciones de melosidad no muy intensas.
La boca arranca con un punto de cítricos especiados y golosos, una sabrosa peculiaridad, avanza con una refrescante acidez, despliega lozanía y buena seña frutal. Esbozos de envolvencia y franco volumen, sapidez y buena persistencia. La fruta siempre dominante, desprende una amplia galería en la retronasal, hay manzana y pera de agua, piña y lichis, nota de pomelo rosa, con hierba fresca, cierta melosidad, esta más incisiva que en la vía nasal; y un suave guiño balsámico y sapidez final.
Lo califico en esta añada 2010 como muy recomendable. Un gran vino sin madera.
Este vino le queda al punto al queso gallego San Simón Da Costa, lácteo vacuno, con origen prioritario en Lugo, Terra Chá; y elaboración a partir de leche de vaca de las razas rubia gallega, frisona y pardo alpina, que preferentemente son alimentadas con nabos y coles forrajeras.
En su proceso de elaboración, suelen acreditar un mínimo de cuarenta y cinco días para el tamaño grande y de treinta para el llamado bufón, con volteos y limpiados regulares.
Para el ahumado final se utiliza madera de abedul sin corteza.
El contenido de materia grasa en extracto seco es de entre un cuarenta y un sesenta por ciento.
Forma exterior de pera, con corteza liza y dura, acerada y parduzca.
Ojos irregulares más bien pequeños, color interior blanco marfileño, suavidad en boca, bien presente el tono ahumado, con equilibrio; semielástico, con poca textura grasa. Hay buenas señas de madera, con algún guiño de frutos secos, cremosidad en su arranque y avance, y un punto ligero de amargor y salinidad que prolonga su expresividad.
Un queso sabroso, que puedo calificar entre muy recomendable y más que muy recomendable.
La conjunción de queso y chardonnay, digna de aplauso.

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