lunes, 17 de febrero de 2014

Vino y Gastronomía : Armonía Castillo de Sajazarra Reserva 2008 y Restaurante Andra Mari Galdakao-Bizkaia.



Dentro del evento que tan bien organiza la Escuela de Hostelería de Leioa, y que denominan Jornadas Gastronómicas, a mi juicio con acertado criterio; y tras una reciente entrada en este mismo blog que versaba sobre una armonía de merluza cocida y el Digma Graciano 2009 de Castillo de Sajazarra, en la presente me dispongo a comentar una nueva dentro de la colección sucesiva de maravillas que Jabier Marquínez, enólogo de esta bodega riojalteña; y Zuriñe García, chef del Restaurante Andra Mari de la localidad vizcaína de Galdácano; presentaron en una entusiasta comida preparada al efecto. Me alegro de haber gozado de la confianza de Jabier para ayudarle en este grupo de armonías, todo un lujo.
Del Reserva 2008 de Castillo de Sajazarra, que eleva la varietal tempranillo a un buen peldaño de gloria, puedo manifestar que tras su crianza en barricas de madera de roble francés y americano, durante un periodo de veinticuatro meses, muestra en copa parada un elegante color rojo apicotado con reflejos violáceos y algunas insinuaciones grana.
Nariz refulgente en cuanto a equilibrio de fruta y madera, apuntes de fruta roja madura con un fino punto de sazonado, matices balsámicos en segunda línea, con algun guiño láctico, especiados ligeros y dulces, con un epílogo aromático que manda evocaciones de tabaco.
Buena complejidad.
La boca es franca desde el comienzo, con apuntes golosos, bien tamizado en su avance por boca, tiene ese toque de distinción de la legendaria Rioja, aunque si su presente es ya magnífico, puede ganar más enteros con un tiempo adicional de guarda en botella. Buena sensación de frescura, dejando durante su contacto con el paladar un mitigado punto de calidez. Taninos finos y golosos, aterciopelado, con volumen y buen equilibrio. Franca persistencia, con la retronasal que habla de ciruelas rojas, nota sazonada e incipiente confitura, esta progresará con el tiempo; tostados y ebanisteria en segundo plano, conjuntados con vainilla. Finaliza con notas de tabaco y suave salinidad. Un gran vino, en una añada que me ha encantado. Si quieren un vino fino de Rioja, este Reserva 2008 de Castillo de Sajazarra lleva camino de serlo. Su presente es ya placentero.
Lo califico como muy recomendable y le seguiré la pista en base a su progresión en botella.
Para armonizar una carrillera de ternera con crema de ajo y rulo de queso de cabra, preparada al efecto por Zuriñe García y su equipo; sin duda un vino más que adecuado.
Carne procedente de los músculos maseteros de la ternera, más que digno guiso de la cocinera del Andra Mari. 
Sensaciones cárnicas de ternura, de esas ocasiones en las que vulgarmente suele decirse que la carne se deshace en la boca, con una sabrosa condición cuando introduces el bocado, perfecta textura de la protagonista del plato, bien escoltada por una salsa intensa y delicada que da fondo estético. El rulo de queso de cabra y esa crema de ajo, fina y con el punto exacto de allium sativum, sin que pierda relevancia la cremosidad que pretende y consigue dar cobertura a la carne, son dos actores secundarios llenos de distinción.
Creo que es, posiblemente; una de las mejores carrilleras que he podido degustar en mi vida.
En fin, dos elementos gastronómicos bien armonizados, que puedo definir, sin miedo a caer en literarios recursos extravagantes como un vals culinario, trazado y escenificado, con buen gusto y perfectas maneras. Armonía, melodía y pura elegancia para el paladar.

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