viernes, 21 de febrero de 2014

Jean Paul Thévenet Morgon Vieilles Vignes 2011.


"Paul-Po", así llaman sus cercanos al propietario de este dominio vitivinícola enclavado en la localidad de Villié-Morgon; es la tercera generación de una familia dedicada a la vitivinicultura en esta zona del Ródano francés.
La referencia de Thévenet que ocupa mi entrada de hoy es un vino formado de modo monovarietal con frutos de la casta gamay, catado a propósito, después de darle un tiempo de guarda en vinoteca; amparado por viñas viejas con una media de edad de setenta años, asentadas sobre suelos de composición arenosa y granítica, y localizados en dos parcelas de viñedo de poco más de cuatro hectáreas. Una de ellas tiene acreditados ciento diez años de antiguedad, la otra cuarenta y cinco.
Jean Paul Thévenet utiliza métodos biodinámicos para laborar, y tras la vendimia manual, usa levaduras indígenas únicamente para comenzar el proceso de fermentado.
Durante un periodo de quince a veinticinco días, se procede a la fermentación alcohólica, con control de temperatura y contacto con las pieles del fruto.
Maduración en barricas de madera de roble francés, de varios usos; durante un tiempo de seis a ocho meses. No hay filtrados, ni estabilizados.
Uno de esos vinos armados de complejidad, con buen protagonismo de la madera; que hay que catar en profundidad y dando tiempo.
En copa parada muestra un color rojo apicotado con reflejos grana, exhibe en menos extensión algún matiz cromático rubídeo. La nariz comienza, tras el descorche inicial, con la fruta un tanto cerrada, aunque tras unos minutos, y tras agitar la copa, deja evocaciones de fruta roja madura, con cierto punto de confitura, flores rojas y terrosidad, barnices de la madera, fondo tostado, con alguna nota botánica. Notable complejidad en el perfume.
La boca se enciende con buen punto goloso, la fruta sentando su pendón, acidez media alta, con unos taninos finos y dulces, desplegando una seña de buena prolongación. Tiene equilibrio, pese a lo que pueda parecer en el comienzo, con la madera un poco por encima de la fruta. La paciencia logra que esta termine sobresaliendo sobre aquella.
La retronasal me envía recuerdos de cerezas y frambuesas, punto de pimienta y clavo, con una traza que concede evocaciones botánicas y medicinales, flores rojas menos marcadas que en nariz, confitura de frutos rojos, hierbas de monte bajo, té y barniz.
Finaliza con señas de terroir, marcada mineralidad.
Lo califico en esta añada 2011 como muy recomendable.


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