viernes, 14 de febrero de 2014

Château Fourcas Hosten 2010.



Mi más cordial agradecimiento a Caroline Artaud, directora técnica y administrativa de Château Fourcas Hosten, por su desinteresada colaboración con mi proyecto personal de divulgación de la cultura vitivinícola, mediante el envio de dos muestras de su añada 2010, que tras cata pertinente, me dispongo a compartir con mis lectores habituales del blog.
Vino elaborado bajo las directrices enológicas de Eric Boissenot, con una fusión varietal de merlot, en una proporción del cuarenta y cinco por ciento y cabernet sauvignon en el cincuenta y cinco por ciento.
Frutos vendimiados en parcelas de la propiedad, con una media de edad de veintinco años, y viñas asentadas en suelos de composición argilo calcárea y caliza, cuarenta por ciento; y de grava de los Pirineos con plataforma de piedra caliza, sesenta por ciento.
Para la fermentación se usaron madera y hormigón, realizando el proceso de modo independiente según el fruto vendimiado en cada zona del dominio.
Tras una maceración y una posterior maloláctica, se procede a una crianza que tiene lugar durante un periodo de doce meses en barricas de roble francés, en una proporción de madera nueva del treinta y ocho por ciento.
Es un vino que encandila por una mezcla de clasicismo y presente, con una exhibición en copa parada que dibuja un color apicotado de buena intensidad, con reflejos violáceos.
Nariz que va de menos a más, con una primera aproximación en donde la fruta roja y negra impera con claridad, aunque a medida que agito la copa, su capacidad de expresión va creciendo, apareciendo por detras de la fruta madura y con un punto de sazón, recuerdos de especiados dulces, ligeros ahumados, alguna huella láctica y un fondo balsámico que desemboca en un final, en el que aparece cierta sensación mineral.
Buena complejidad en el perfume, aunque el vino y en concreto esta añada 2010, solicita un poco de paciencia.
La boca es densa, golosa, con la pulposidad de la fruta explayándose durante el avance, buen despligue de acidez que aporta frescura en todo el recorrido, incluso llegando al paladar y mostrando un perfil muy frutal y sugerente. Tiene buen volumen, un pleno equilibrio entre fruta y madera, además de una intuición de larga vida por delante, ello teniendo siempre en cuenta que es un vino que ya se puede disfrutar con éxito en el presente.
Buena sensación tánica, bien marcada, con finura y un punto goloso, que deja paso a cierta nota débil de amargor. Seña de muy buena persistencia, el vino se aprecia hasta el final de su cata y más allá.
En la retronasal aparecen mayores señas de complejidad, ciruelas rojas, moras y frambuesas, con vainilla y un punto mentolado suave, punto cremoso y un final en donde se despiertan evocaciones de grafito y una sabrosa salinidad, no demasiado marcada.
Es amplio y sabroso, escenifica una buena extracción.
Lo califico en esta añada 2010 entre muy recomendable y más que muy recomendable.

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