domingo, 2 de febrero de 2014

Cellier des Demoiselles Château de Durfort 2010.



Mi más cordial agradecimiento a los responsables de Cellier des Demoiselles, por su envio desinteresado de esta referencia de sus elaboraciones, Château de Durfort, en edición de añada 2010.
Acogido a la apelación Corbières, estamos delante de una conjunción varietal de garnacha, al cuarenta por ciento; y syrah, en el sesenta por ciento. Frutos procedentes de viñedos asentados sobre suelos de esquisto, acreditando un periodo de maduración en barricas de madera de roble francés de entre doce y catorce meses.
En copa parada muestra un color apicotado intenso y oscuro, con reflejos púrpura.
Nariz de buena intensidad frutal, apostando por evocaciones de fruta negra madura, tonos de confitura, ahumados y balsámicos en segunda instancia, desplegando aromas contenidos de flores violeta, matices silvestres y un fondo de mineralidad débil, pero marcado.
La boca es sabrosa, puede que algo brusca en una primera copa, aunque su traza de astringencia inicial va afinándose con el paso de los minutos, aclimatándose al conjunto general. Denso, con señales de buena extracción, envolvente, con la fruta marcando el guión de cata en todo momento.
Tiene una buena marca de acidez, con algunos puntos de calidez en el contacto con el paladar, fino amargor que se añade a una retronasal en donde abundan moras y arándanos, lácticos, regaliz, flores violeta y un final que acredita clavo, tomillo y cierta salinidad, esta no demasiado intensa.
Tiene buena longitud y tras su imagen inicial de potro vinoso salvaje, se esconde el alma de un vino con mucho carácter y buena complexión.
Lo califico en esta añada 2010 como muy recomendable.

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