sábado, 15 de febrero de 2014

Vinos del Paseante La Pelea Tempranillo 2011.


Agradezco a Natalia Gómez, encargada del departamento de marketing de Grupo Codorniu, y a esta bodega riojalteña, su desinteresada colaboración con este espacio de cultura vitivinícola, mediante el envio de varias muestras de sus referencias, una de las cuales, La Pelea, en edición de añada 2011; me dispongo a comentar en esta entrada del blog.
Queda claro, y en la fotografía puede apreciarse, que la presentación del vino, es cuanto menos original, escenificando un oso y una hoja de viña, ambos en un baile dispar, con dos elementos de la naturaleza involucrados de un modo u otro en el desarrollo equilibrado del viñedo, y en suma de la formación de un vino, desde el mismo viñedo.
No hay osos en Rioja, pero sí otros animales que con su presencia sirven para bien y para mal, a la viticultura. La Pelea, nombre de este vino elaborado con frutos de la casta varietal tempranillo, no es sino una de las fincas históricas que Bilbainas utiliza para dar vida a sus vinos, tan legendaria como lo son Viña Zaco, Cores, La Presa ó Pomal.
Es un vino ágil, con alma y corazón vitivinícolas, sin más pretensión, que no es poca; de que quien se plante delante de la botella pueda admirar la franqueza varietal de la tempranillo, sin excesos de madera, con la sustancia y pulposidad frutales suficientes como para beber más de una copa.
Exhibe en copa parada un color apicotado de cierta intensidad, con reflejos purpúreos. Nariz con evocaciones de fruta roja madura, con punto de sazón, cierta sensación de confitura, aún breve pero en progresión, un punto floral que deja paso en segunda linea a efectos balsámicos, especiados y lácticos finos y suaves.
Los diez meses que acredita en barricas seminuevas de roble francés y americano no nublan para nada la personalidad de los frutos de tempranillo, vendimiados en la finca La Pelea, en viñas asentadas sobre suelos aluvionales del cuaternario, con predominio de canto rodado.
La boca arranca con perfil goloso, suave pero marcado, avanzando con buena traza de acidez, desplegando frescura, con los taninos golosos y pulidos, buen volumen y buena señal de persistencia.
Vino tinto con personalidad, que presenta en su retronasal evocaciones de cerezas y ciruelas rojas, vainilla, sensaciones balsámicas y punto final en donde la mineralidad gana terreno.
Hay un sabroso punto final, prolongado, que mezcla fruta y salinidad.
Lo califico en esta añada 2011 como muy recomendable.

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