martes, 11 de febrero de 2014

Altos del Terral Crianza 2010.



Mi sincero agradecimiento a la enóloga Isabel Palomar, por su desinteresada colaboración con este blog de cultura vitivinícola, mediante el envio de varias muestras de sus referencias.
Formada en Burdeos hasta el año 1.999, adquirió ya en Ribera del Duero, una parcela de viñas viejas de tempranillo, con una media de ochenta años de antiguedad. Esas dos hectáreas concedieron a Isabel la oportunidad de demostrar que la casta tempranillo tiene un buen potencial.
Usando levaduras autóctonas, los vinos de Palomar, y en concreto este crianza en edición de añada 2010, mantienen una franqueza varietal digna de elogio, y un perfil de fruta, pleno en cuanto a personalidad y frescura.
Orientación norte-sur y altitud de novecientos metros, y la filosofía del suelo en el que se asienta el viñedo, así como un tratamiento exclusivo para cada fruto surgido de cada pedazo de terreno, confirman, tras la cata; que estamos delante de vinos firmes, con potencial y capacidad de expresión, en los que nada se ha dejado al libre albedrío, y sí a la propia naturaleza del viñedo.
Doce meses de crianza en barricas de madera nueva de roble francés ponen la guinda en este gran pastel, en donde la vinosidad alcanza un orgulloso escalafón.
En copa parada muestra un color apicotado intenso, con reflejos violáceos. Nariz que presume de fruta, intensidad aromática, con la segunda traza para evocaciones especiadas, lácticas más ligeras y tostadas. Predomina la fruta roja madura con sensaciones cremosas y balsámicas, ya en una segunda aproximación, dejando para el final un punto silvestre no muy prolongado.
La boca es golosa desde el inicio, con una buena seña de acidez, despliega una sabrosa sensación de frescura en el avance, con los taninos marcados y con un punto que me trae notas de mineralidad. Hay concentración de fruta cuando el vino alcanza el paladar, con buena envolvencia y persistencia.
Retronasal de grata complejidad, con puntos de cerezas y frambuesas, vainillas, crema de frutas, una nota de sazonado, menta suave, finalizando en tostados, cacao y salina mineralidad.
Es un gran vino, en magnífica añada.
Lo califico como más que muy recomendable.

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