viernes, 28 de febrero de 2014

Aguardientes : Ginebra GIN MARE.



Mi agradecimiento a los responsables de la elaboración de esta ginebra, con vocación de premium mediterránea; por su desinteresado envio de muestras, al objeto de mi cata y análisis.
En su elaboración se incluye el uso de un alambique florentino único, con mediación de botánicos destilados y macerados de modo individual, añadiendo al clasicismo, la oliva arbequina, el tomillo, la albahaca y el romero. Cierto, no se puede ser más mediterráneo.
La ubicación de la destilería es también original, ya que se enclava en una ermita del siglo XVIII localizada en plena costa catalana.
Estamos delante de una ginebra fina, aromática, cuyo consumo sin las pertinentes mezclas tan de moda en nuestros días, resulta muy satisfactoria, como digestivo y en moderadas dosis, tras una comida opípara. En plena racha de caída en ese tipo de consumo de la ginebra, siempre nos acordamos del famoso gin tonic; desde aquí quiero elevar una recomendación. Y es que este tipo de ginebras, por sí solas, y a los que realmente apreciamos la expresión de los aguardientes; transmiten plenitud, finura y sutileza, ello teniendo en cuenta incluso el alto porcentaje alcohólico, que como no podía ni debía ser de otro modo sobrepasa en poco más de dos puntos los cuarenta grados.
En copa se dibuja con un tono cristalino y brillante. La nariz apunta notas de juniperus communis, el enebro bien trazado; con sensaciones cítricas y florales, fondo de perfume ligeramente salino.
Ya en nariz, presume de cierta hidalguía espirituosa, y sobre todo de buena finura en su condición de destilado.
La boca apunta una entrada suave, va de menos a más, con avance cítrico y floral, calidez; con el punto tradicional de recuerdos a enebro bien presente. En la fase final desaparece el testigo del enebro en beneficio de una nota de frescura muy sugestiva.
El retrogusto reafirma las notas cítricas, limón; con flores blancas y amarillas, algunos tonos de evocación verde y un guiño de fino dulzor que se confabula muy bien con la hermosa acidez, que despliega frescura durante toda la cata.
Insisto, he preferido publicar esta crónica de cata. con el Gin Mare sin mezclas. Creo que es una ginebra genial para apreciarla como merece. Sola es puro placer. No me cabe duda de que mezclada también lo será. Aconsejo utilizar, junto a una tónica de las que hay en el mercado, me gusta Ledger´s; unas pizcas comedidas de albahaca y tomillo.
La califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Y sí...he sentido el mediterráneo cerca de mi, mientras la cataba.

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