domingo, 12 de enero de 2014

Viñedos del Contino Viña del Olivo 2005.


Una de esas referencias que gritan Rioja por los cuatro costados, vino elegante, santo y seña de un dominio, el de Contino; y de uno de los elaboradores más firmes en cuanto a resultados obtenidos, de cuantos aparecen inscritos en el imaginario catálogo de creadores vitivinícolas.
Sabe Chus Madrazo que mis elogios no son discurso fácil, y que mi consideración personal hacia Contino está libre de cualquier duda, por ser una de las bodegas que más atractivo me merecen, como catador.
Formado a partir de una base varietal de frutos de tempranillo, procedentes de la finca El Olivo; y graciano, provenientes de la parcela Pago San Gregorio Grande; tras una vendimia manual, se procede a una fermentación en tinas de roble francés, con posterior maloláctica en madera nueva de roble, y maduración durante un periodo de diecisiete meses en barricas de madera de roble francés, americano y húngaro. Contiene también un aporte minoritario de mazuelo.
El valor de un Viña del Olivo consiste en apreciar en la misma bodega como Jesús Madrazo ejercita una labor mimosa de selección de barricas, en función de tostados y diversas procedencias, al tiempo que se comprueba la calidad misma que los viñedos del dominio Contino proporcionan a su enólogo.
Y eso, creánme; se nota.
La mayor virtud en esta añada 2005 del Viña del Olivo, y según mi criterio particular; reside en su capacidad de conjugar con certero equilibrio las dos varietales que incorpora, mostrando una jugosa acidez, una bendita, eso creo al menos; larga vida por delante, y una franqueza varietal de la influencia del tempranillo en el conjunto, que le marca con un sello de personalidad muy bien dibujado. 
En copa parada muestra un color apicotado intenso y oscuro, con reflejos purpúreos y suavemente agranatados. La nariz muestra un buen perfil aromático, con destello de fruta roja y negra maduras, tonos especiados dulces y algún guiño tostado y ahumado. Señal de flores rojas y violáceas, aportando una continuidad a base de evocaciones de torrefactos y suaves esencias balsámicas.
En boca es hermoso, iniciando con un dulzor frutal desplegado con longitud, la fruta palpita, se muestra firme y sabrosa, llenando la boca de frescor, gracias también a una viveza que en cuanto a la acidez de muestra musculosa. Creo que es uno de esos vinos de Rioja, preparados para vivir por muchos años.
Taninos relucientes, golosos, aportando una fina sugerencia de amargor, mucho equilibrio y volumen en el conjunto. Persistencia amplia y amable. Hay elegancia y rotundidad vinosa.
Retronasal que aporta ciruelas rojas, grosellas y frambuesas, un lineal de segunda instacia que genera evocaciones ahumadas y balsámicas, nota torrefacta, traza especiada, vainilla y pimienta, esta última en menor intensidad; apunto regaliz, brea y un final de fina y no muy marcada salinidad.
Califico esta añada 2005 del Viña del Olivo como más que muy recomendable.
Larga vida...

No hay comentarios:

Publicar un comentario