jueves, 23 de enero de 2014

Champagne Jéròme Prévost La Closerie Fac-Simile Extra Brut Rosé.



Uno de esos champañas que surgen desde el incentivo de un alumno aventajado del gran Anselme Selosse, desde la varietal pinot meunier trazada en clave casi monocorde, aunque matizando una amplia gama de complejidad y creo que añadiendo una proporción menor de chardonnay, siempre con el color de la fruta roja dominando en nariz y en el avance por boca, mostrando un punto de golosa personalidad, enderezando su carácter frutoso con notas de fina pastelería, con un recuerdo a galletas crujientes y a masa de pan de cereales, tiene cierta sustancia melosa en boca, confitura de grosellas y frambuesas, la mineralidad retozando en los epílogos de la fase aromática y en la retronasal, hay tonos de fina terrosidad, como si el terroir de donde surge la fruta quisiera estar presente en la expresión del champaña, desde que el descorche tiene lugar.
Amable, intenso, dotado de eso que a algunos parece que les resulta excesivo, pero que yo no tengo pega en definir como sensualidad. La sensibilidad durante la cata se ensalza gracias a la fruta que impera en este champaña, se muestra sutil, intensa, dibuja un recuerdo de cerezas. grosellas y frambuesas en nuestra imaginación y también en nuestra percepción.
En algunos instantes, bautizo mi paladar con amplias sensaciones de bosques otoñales, esos aromas a hoja seca y a matorral de endrinas y frutos silvestres, ese perfume que comienza en setiembre y termina en octubre, sin esperar a que caigan las hojas de los árboles, matizando la fruta en plena madurez, incluyendo retazos amplios de rosas rojas más veraniegas, dibujando, en fin; el color rojo en nuestra mente.
Burbuja fina, un color rosaceo limpio, pura expresión, sustancioso en el recorrido, perfecto en su hilo aromático.
Su frescura contrasta con los ya mencionados aromas silvestres otoñales, que no hacen sino elevar su personalidad a un escalón más allá de la sabrosa expresión frutal.
No se me caen los anillos, ni me ruborizo. Pardiez, es un champaña sensual, lleno de viveza, intenso y de los que enamoran.
Y que se ría quien quiera. A fin de cuentas, he gozado bebiéndolo y por supuesto, escribiendo sobre él. Y resulta tan sensual ó más que Brigitte Bardot en Et Dieu créa la femme.
Francia y el champaña, Prévost le merveilleux.
Lo califico como más que muy recomendable.

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