domingo, 5 de enero de 2014

Bodegas Ramón Bilbao Gran Reserva 1982 y Gran Reserva 1991.






Durante la cuarta edición de las Jornadas de la Seta y el Champiñón de Autol, brillante evento en cuanto a oferta gastronómica que cuenta como anfitriona a la buena gente de esta localidad de la Rioja Baja, bien representada para la ocasión por la alcaldesa del municipio, Caty Bastida; pude asistir a una espectacular cata de dos viejas añadas de la bodega jarrera Ramón Bilbao, que acompañaron a algunos vinos de Marqués de Reinosa, además de alguna referencia más de la bodega, cuyo enólogo actual, Rodolfo Bastida; estuvo presente en el acto.
Fue una cata plena en cuanto a la calidad de los comentarios y la guía técnica, que para mi tuvo su principal momento de interés, cuando estas dos legendarias etiquetas salieron a escena.
El Gran Reserva 1982 de Ramón Bilbao, colosal estado de forma, con una viveza en boca digna de elogios, suavidad en el avance, dando en copa parada un evidente color de noble envejecido riojano, tonos rubídeo amarronados y yodo, con algunos reflejos teja y ocre ligeros, notable condición de lágrima, estética densa.
La nariz apunta fruta roja licorosa, notas de especiados dulces, ebanistería fina, alguna evocación a cuero y tabaco.
Boca elegante con mayúsculas, sedosidad en el avance, envolvencia y punto goloso certero, con la traza de acidez desplegándose con credibilidad, hay en el paladar alguna nota de calidez y licorosidad, demuestra redondez vinosa, plenitud e hidalguía.
En los testigos de la retronasal apunto ciruelas rojas maduras y guindas en licor, vainilla y canela, algún guiño balsámico de menor marcaje, con el entorno que abunda en guiños de la madera, cuero, tabaco, alguna señal de barnices y granos cafeteros, azúcar tostado, huella que me recuerda a grenier, tonos de alcanfor; finalizando en un punto salino muy tímido, pero suficiente como para alargar sensaciones. Causa placer vinoso, hipnotiza hasta al más orgulloso de los enópatas.
Un gran vino que en esta añada 1982, homenajea a la tempranillo de Rioja, y que califico como más que muy recomendable.
En cuanto al Gran Reserva 1991 de Ramón Bilbao, dibuja en copa parada un tono rubídeo amarronado, construye en nariz recuerdos de fruta roja madura y licorosa, algún apéndice silvestre, matorral marchito, hojas secas; crece en una segunda aproximación, manifestando además de los matices ya mencionados, notas especiadas dulces, ebanistería, ahumados finos.
Es más expresivo durante su avance en boca, desplegando buena condición de acidez, al igual que en el caso de la añada 1982 manifiesta terciopelo, con alguna seña cálida en el paladar, todo bien integrado, sin sobresaltos. Percepción más acompotada y menos licorosa que en el Gran Reserva 1982, cierta melosidad en su caminar por boca, dejando en su retronasal recuerdos de ciruelas rojas, nota de membrillo, incluso cierta tendencia a los dátiles, amplificando tonos de especiados dulces, maderas finas, cuero y tabaco, menor sensación de caja de puros que en la añada de 1982, un punto final de prolongación que recrea más acepción mineral, aunque no alcanza, a mi juicio; la redondez de aquella añada anterior. Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Son ambos vinos galant, emocionantes, dignos de paciencia y reflexión, de esas copas que puedes beber durante horas, ante las que puedes mecer la imaginación, delante de las que puedes perderte en ideas salidas de sus expresiones, largos y profundos, con muy buen presente, que acreditan aún esa viveza, ese nervio que les convierte en vinos con vida.
La Noblesse de l´Ancienneté. La personalidad de Rioja.
Mi más sincera enhorabuena a Rodolfo Bastida y a la bodega Ramón Bilbao por estas dos magníficas criaturas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario