jueves, 2 de enero de 2014

Bodega Ponte da Boga Mencía 2012.


Quiero expresar mi agradecimiento sincero a los responsables de esta bodega gallega por su envio desinteresado de muestras al objeto de mi cata y análisis. Con Rubén Pérez como director técnico y Dominique Roujou de Boubée en calidad de consultor enológico, estamos en esta entrada delante del vino tinto básico de cuantas referencias existen en este dominio vitivinícola, acogido a la denominación Ribeira Sacra.
Frutos de mencía, con una elaboración en depósitos de acero inoxidable, donde reposan y maduran durante un periodo de seis meses.
Copa parada que exhibe un color apicotado intenso con reflejos violáceos, nariz profusa en fruta roja madura, que avanza durante su cata, simple en el comienzo, apuntando despues notas de matorral de sotobosque y sensaciones de terrosidad. No es un vino de perfil complejo en exceso, pero si acredita una personalidad aromática que va de menos a más.
En boca se muestra fresco y muy frutal, con algunas puntas de amargor que en cualquier caso aportan sugerentes evocaciones. Tiene densidad y buena sensación de concentración en cuanto a fruta.
Amplio, con volumen, mostrando en la retronasal aires de cerezas y frambuesas, flores rojas y recuerdos de matorral silvestre.
Termina con una mezcla de salinidad y amargor, que dan un punto culminante muy atractivo en el epílogo.
Lo califico en esta añada 2012 entre recomendable y muy recomendable.

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