martes, 17 de diciembre de 2013

Vino y Gastronomía : Finca La Emperatriz Crianza 2009 en Restaurante La Galería Logroño.








Atendiendo la invitación de un buen amigo, crucé el umbral de la puerta de entrada del Restaurante La Galería, situado en el número cinco de la logroñesa calle Saturnino Ularqui, con la confianza que transmite Raúl, un sumiller acoplado en jefe de sala, que hace su trabajo de un modo preciso y natural, como si fuera un poco psicólogo y supiera, mediante una disimulada pero efectiva previa observación del cliente, quién ó quienes tiene delante.
La comida en este establecimiento surge de los labios de Raúl, que aconseja siempre con buen criterio, y que en nuestro caso, tuvo como base unos entrantes, magníficos los aceites Artajo, cuya cata en función de distintas varietales, despierta y encandila el paladar. Croquetita de jamón, correcta; con una sustanciosa deconstrucción de patatas a la riojana, y un tronco de queso de cabra bien aliñado, pleno en cuanto a textura y coordinación de sabores.
El plato estrella fue, a mi juicio; el entramado de verduritas, hervidas por separado, muy en clave panaché, aunque con una textura más firme aún, variadas en gran medida y excelentes en sabor y punto de sal.
Risotto cremoso, con una untuosidad más que digna, perfecto el punto de grano, bien enlazado.
Los segundos, un solomillo de buena entidad, saben tratar el punto de la carne; y una merluza en versión Club Ranero, que recupera las viejas virtudes de la cocina tradicional, trazando la propia personalidad creativa del restaurante.
Por último, magnífico postre, un mango asado con helado de melón, que sirve de colofón brillante a una comida, en la que el detalle se mima, y los platos salen a la mesa bien emplatados y con ese toque que sólo una cocina con personalidad sabe expresar.
Aconsejados por Raúl salió a la mesa el crianza 2009 de Finca La Emperatriz, tempranillo, garnacha y viura, bien enlazadas, con doce meses de maduración en barricas de madera de roble francés y americano, expresando en copa parada un color apicotado con reflejos purpúreos y grana, nariz que abunda en fruta roja madura, especiados dulces y alguna huella tostada, no muy intensa.
La boca supera a la fase nasal, con el arranque desplegando buen dulzor frutal, que se equilibra en el avance, con una buena linea de acidez, frescura y un perfil de vino elegante, sedosidad.
Hay taninos finos y golosos, media alta seña de persistencia, expresando en la retronasal recuerdos de ciruelas rojas y cerezas, vainilla, lácticos muy finos, ebanistería y un final que marca una seña de salinidad.
Lo califico en esta añada 2009 como muy recomendable.
Restaurante recomendable en el Logroño del presente, con evocaciones de cocina tradicional y una amplia oferta de vinos. Servicio de sala, impecable.
Raúl cuida el detalle.

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