domingo, 15 de diciembre de 2013

Vino y Gastronomía : Bodegas Remírez de Ganuza Reserva 2006 en Restaurante Kate Zaharra-Bilbao.








Atendiendo a la amable invitación de un par de buenos amigos, tuve no hace muchas fechas; la ocasión de visitar a los hermanos Valiño, Amancio y Patricio; dos ya clásicos restauradores en el Bilbao del buen comer.
Las instalaciones en donde se localiza el Kate Zaharra cuentan con el esplendor justo de las excelentes vistas, el aroma a naturaleza y el decorado preciso para resultar atractivo desde que el coche accede al interior del parking.
La comida es tradicional, sabrosa y bien trazada, y en el caso concreto que refiero, tuvo como plato estrella, el de kokotxas al pil pil, en donde tanto la materia prima principal, como la untuosa salsa, magnífica; estaban ligadas con la justa precisión para convertir este tradicional plato de la culinaria vizcaína, en un manjar. Tampoco es que las albondigas caseras de solomillo se quedaran rezagadas, un plato que todos hemos comido alguna vez surgido desde el interior del recetario de nuestras madres y abuelas, y que en el Kate Zaharra se esgrime con estilo, con un sabor franco y una suavidad más que apreciable, amparado por una salsa que personalmente, me ha recordado a la que hacía mi difunta madre.
De los platos más teóricamente simples, pero tesoros de la gastronomía tradicional; en los fogones del Kate Zaharra, se saca un selecto brillo.
La calidad del Kate Zaharra cuando surge el tema de la materia prima utilizada es santo y seña de este establecimiento, y se exhibe con orgullo, sin que hga falta siquiera referirlo con publicidades. No hay ni un solo plato de la carta que Patricio y Amancio ofrecen a sus clientes, que no reúna esas condiciones. Las zamburiñas y el quisquillón abrieron el fuego, junto con una buena ración de legumbre con bogavante, que hizo las delicias de mi y de mis dos compañeros.
Para escoltar tanta delicia, seleccionamos el Reserva en edición de añada 2006 de Bodegas Remírez de Ganuza, vino elaborado con una base varietal mayoritaria en tempranillo, proporción del noventa por ciento, con un cinco por ciento de graciano, y la cantidad restante con pieles de viura y malvasía.
Acredita un tiempo de maduración de veinticuatro meses en barricas de madera nueva de roble francés, al ochenta por ciento; y americano, veinte por ciento.
En copa parada el vino muestra un color apicotado de buena intensidad, con reflejos grana e incipientes rubídeos. Nariz que deja evocadores recuerdos de fruta negra madura, con sensaciones sazonadas, indicios florales, con un perímetro aromático que recrea tonos especiados y tostados.
Equilibrio en el perfume, notable intensidad.
La boca se abre con un buen punto de fruta, traza de acidez bien prolongada, aportando frescura en el avance; taninos finos y pulidos, con nota golosa; volumen y nota de vinosidad. Buena seña en cuanto a persistencia, con elegancia, aterciopelado.
Retronasal que nos habla de ciruelas rojas y cerezas, con vainilla y pimienta, pétalos de rosas rojas y un guiño casi imperceptible de perfil balsámico. Hay un tono láctico rezagado y la ebanistería se despliega con equilibrio. Final en donde hay espacio para una fina y sugerente salinidad.
Un gran vino en perfecta añada y magnífica forma.
Lo califico entre muy recomendable y más que muy recomendable.
Sólo me queda agradecer a los hermanos Valiño su impecable profesionalidad y la gran labor que realizan en pro de la gastonomía vizcaina. Su atención para con nosotros fue exquisita.
Comer ó cenar en el Kate Zaharra, en verdad; es siempre un placer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario