viernes, 20 de diciembre de 2013

Top Chef España, ganaron sutileza, técnica y pasión.


Lo de los concursos televisivos de cocina empieza a calar hondo en el sentimiento de la gente. El recién terminado Top Chef España, presentado por un tipo tan mediático como es Alberto Chicote; ha copado el interés de un gran número de españoles, que semana tras semana, nos hemos metido en la piel de toda una colección de cocineros, alumnos de la pasión y los fogones; que han sido capaces de transmitir ese plus que tiene vivir para dar de comer al prójimo, fundiendo creatividad, técnica y amor por el trabajo que despliegan a diario.
No voy a mojarme por ninguno de los concursantes, aunque es obvio que desde el comienzo tenía mis favoritos, no sólo uno.
Lo que ha hecho Begoña Rodrigo a lo largo de las semanas, merece un capítulo aparte. Cierto es que uno sentía cierta admiración por Jesús Almagro, que durante quince años fue jefe de cocina del restaurante Pedro Larumbe, en donde comenzó su carrera profesional como ayudante de fogones.
Que aquel plato de pochas con almejas, el mismo que presentó con mimo y alevosía pantagruélica durante el enfrentamiento con la campeona Begoña a un paso de la final; reflejaba en sí mismo la solvencia y el buen hacer de todo un señor chef, plato que sólo con verlo desde la distancia que marca el otro lado del televisor, enviaba coordenadas de untuosidad y merecimiento. Fue aquel duelo entre Begoña y Jesús, al menos para mi; una final anticipada, de la que Almagro salió derrotado, aunque con la cabeza bien alta.
Dice mucho también del cocinero madrileño, que tras ser eliminado la primera vez, se tomase la molestia de acudir al restaurante de Ricard Camarena, para aprender a identificar y afinar el calamar.
Un apartado merece Miguel Cobo, el joven cocinero de El Vallés; que en su lucha cuerpo a cuerpo con el tuétano y las navajas de Angel León tuvo un buen lucimiento, elaborando un plato diferente conceptualmente a la idea del chef del Aponiente, pero que me hubiera gustado probar, habida cuenta del esfuerzo y el mimo que derrochó en su preparación, y en ese punto tierra-mar que tanto me suele encandilar y que muchas veces es un gran desconocido para la mayoría.
Pero quién de verdad merece un punto y aparte es Begoña Rodrigo, con su técnica en el manejo de ingredientes, con la virtud confesa de potenciar sabores y texturas, con el desarrollo de la confabulación entre gengibres, hierbabuenas y demás familias, pintando en los platos, macerando nuestra óptica con ilusiones y sobre todo mucha pasión.
Begoña ha sido durante varias semanas la novia de la España gastronómica, la niña bonita de muchos espectadores enamorados con la culinaria moderna, con la fusión de estilos y sabores, como si la cocinera levantina llevara en su interior un gran atlas, en donde cada elemento de sus platos respondiera a un continente y ella fuera la elegida para representar una gran alianza de las civilizaciones gastronómicas.
Los tres platos que Begoña realizó en la gran final de Top Chef España fueron apuestas personales por la victoria. El Mar, y la anguila que quería ser cerdo, con esa base de plancton que hizo las delicias de todo el jurado y del mentor del producto, Angel León. El Aire y la Tierra, pichón a baja temperatura, que personalmente y de nuevo desde la distancia, me atrapó. Algún día tendré que escribir mis deleites personales con este ave, príncipe pantagruélico de mi existencia, al que Tirso de Molina ya ensalzó en su Ventura te dé Dios, hijo; y que en los últimos dos años he comido con impecable elaboración en dos restaurantes, el de la Escuela de Hostelería de la UPV de Leioa, y en el Portal del Echaurren de Francis Paniego.
Y el postre, ese epílogo en el que Begoña barrió de la final a sus oponentes, fruta, yogur, chocolate, gengibre y naranja, estéticamente etéreo y pinturero, y a buen seguro que en boca, magistral y pleno en sinfonías de sabores.
Begoña Rodrigo tiene ya a estas alturas muchos entusiastas y haciendo caso a una de ellas, que hace poco la entrevistó, Mara Funes; me confabulo para visitar La Salita de Valencia, en cuanto disponga del necesario tiempo para hacerlo.
Por supuesto, que una mujer gane un concurso de cocina, no es para mi noticia. Las mujeres, de sobra es sabido; poseen un plus de sutileza y sensibilidad, que les concede el beneficio de la intuición. Además, cuando como en el caso de Begoña, esta se ve envuelta con el firme celofán de la pasión, el resultado roza la magia.
En resumen, un concurso digno de atención, y durante el que ha sido un lujo ver a toda una pléyade de buenos creadores, algunos con más tablas que otros, de los que a buen seguro seguiremos teniendo noticias. Nada de lo visto en todos los programas de Top Chef, hace pensar lo contrario.

LINK de la Entrevista y Reportaje de Mara Funes a Begoña Rodrigo
http://www.verema.com/blog/puck/1148695-begona-rodrigo-cien-por-politicamente-incorrecta-genial

No hay comentarios:

Publicar un comentario